La prostitución es definida como
el intercambio de sexo por dinero u otra mercancía,
sin embargo, no es un fenómeno homogéneo
ni en relación a las personas que ejercen esta
actividad, ni en relación a la forma o el lugar
en que se ejerce. En nuestro medio, la prostitución
no es una actividad ilegal y sólo está penada
la tercería cuando existe coerción de algún
tipo o cuando las personas prostituidas son menores. Esta
actividad ha sufrido importantes modificaciones en España
en los últimos años, pasando de ser ejercida
por mujeres españolas con importantes deficiencias
culturales y educativas y con problemas de drogodependencias,
a serlo por mujeres inmigrantes en situación administrativa
irregular y que en gran parte son sometidas por redes
de tráfico de personas. También está
aumentando el ejercicio de la prostitución por
colectivos de hombres y de transexuales, inmigrantes o
españoles, con dificultades importantes para acceder
al mercado laboral. La estigmatización a la que
están sometidos, unido a la falta de documentación
en muchos casos, les pone en situación de alta
vulnerabilidad ante diferentes riesgos tanto sanitarios,
como sociales (incluido el riesgo de sufrir violencia).