La transexualidad es definida como un
problema de identidad de género. El término
transexual se utiliza tanto para la persona que decide
cambiar quirúrgicamente su sexo, como para la que
no toma tal decisión. Las personas transexuales
tienen una serie de condicionantes que las pueden llevar
a una situación de exclusión social.
La exclusión social y la marginalidad de este colectivo
obliga a buscar alternativas laborales que les permita
sufragar los altos costes de los tratamientos de la transexualidad,
que excepto en la comunidad autónoma de Andalucía,
no son cubiertos por la Seguridad Social. Las alternativas
laborales y sociales de estas personas pasan, en muchos
casos, por el ejercicio de la prostitución, lo
que contribuye a colocarles en una situación especialmente
vulnerable social y sanitariamente. Este colectivo sufre,
como pocos, la discriminación y el estigma social
y la vulneración continuada de sus derechos como
personas.