La exposición, compuesta por 33 instantáneas, cuenta la historia de Nico, Laura, Eduardo, Jesús, Bego, Jontxu, Ibón, Josefa, María del Mar, Guillermo, Julián y Antonio Joao. Sus deseos y dificultades, que representan los sentimientos y emociones de quienes viven esta vulnerabilidad, hablan de soledad, prejuicios, indiferencia, preocupación, miedo, impotencia, humillación, inseguridad… y de frío, cansancio, dolor, malestar… pero también de experiencia, de ilusión y ganas de salir adelante. Las instantáneas han sido tomadas por Enrique López-Tapia (en Sevilla), Sara Janini (en Valencia y Vigo), y Salvador Campillo (en Bilbao).
Una de las formas más visibles y crudas de la exclusión social es la carencia de un hogar. La falta de un lugar para vivir demuestra de una manera evidente la injusticia social y tiene un impacto severo y negativo en la salud, pues suele impedir las adecuadas condiciones higiénicas, preventivas o de tratamiento. Todo ello puede desembocar en una serie de trastornos mentales a los que se suele añadir el abuso de alcohol, principalmente y otras sustancias. También se da el proceso inverso: personas que por problemas de salud mental, drogodependencia o consumo abusivo de alcohol terminan viviendo en la calle. En España, el número de personas sin hogar, según la fuente que se consulte, puede oscilar entre 20.000 y 30.000 personas.