Daniela* nació en Brasil hace 40 años. Fue operada de cáncer de pecho el año pasado y recibió quimioterapia y radioterapia. El equipo médico que la trata coincide en destacar que tanto el tratamiento como la medicación que está tomando han sido claves para que el cáncer no reaparezca. Sin embargo, Daniela está preocupada. Tiene citas pendientes en oncología, cirugía plástica y ginecología, pero el 1 de septiembre perderá la tarjeta sanitaria ya que carece de permiso de residencia.
Abdel tiene leucemia. Llegó hace seis años de Marruecos y está en situación irregular. Una vez a la semana, se acerca al centro de Médicos del Mundo en Málaga. Allí recibe ayuda para una medicación costosa y muy prolongada.
María es uruguaya. Hace unos meses le diagnosticaron quistes en el pecho y le indicaron un estricto seguimiento y una posible operación de extracción si fueran dolorosos o crecieran de tamaño. María tenía concertada cita en consultas externas de Cirugía, pero apenas tres días antes recibió una llamada del centro indicándole que tendría que pagar la consulta a raíz de la aprobación del Real Decreto Ley 16/2012. Su ‘delito’: carecer de NIE (número de identidad de extranjero).
Daniela, Abdel y María ponen rostro a centenares de personas inmigrantes en situación administrativa irregular enfermas de cáncer que dejarán de recibir seguimiento, tratamiento y medicación. A partir del 1 de septiembre, sólo podrán ser atendidas en urgencias lo que redundará en un diagnóstico tardío (con las complicaciones que conlleva en casos como los de Abdel y Daniela) y ocasionará obstáculos casi insuperables para recibir tratamiento, seguimiento, acceso a especialistas, etc…
Entre todos los recortes sanitarios que plantea la reforma de la Sanidad, la eliminación del derecho a la atención sanitaria a las personas inmigrantes en situación administrativa irregular es la que tiene consecuencias más graves, en algunos casos irreversibles.
La retirada de tarjetas sanitarias a inmigrantes en situación irregular va a poner en peligro la vida de miles de personas. Además de suponer la interrupción de tratamientos y seguimientos va a significar la imposibilidad de acceder a la medicina preventiva y a diagnóstico.
Sin embargo, todavía estamos a tiempo de detener esta vulneración del derecho a salud. Las Comunidades Autónomas pueden y deben garantizar el acceso y disfrute del derecho a la salud de todas las personas, y dar cumplimiento así a sus obligaciones internacionales, sin discriminación. Y lo pueden hacer sin necesidad de crear un sistema sanitario paralelo que no garantizaría el mismo nivel de calidad y de prestaciones para todas las personas que residan en España.
Con este objetivo, Amnistía Internacional, Médicos del Mundo y Red Acoge han puesto en marcha una campaña para solicitar a las Comunidades Autónomas que no adopten medidas regresivas en el acceso a la salud, mantengan la asistencia sanitaria para todas las personas y aseguren el acceso universal al sistema sanitario público.
Esta ciberacción pretende sumar adhesiones y dirigir miles de cartas a las presidencias de las Comunidades Autónomas para que no excluyan a las personas inmigrantes en situación irregular de la atención sanitaria. No podemos permitir que ni un solo caso como los de Daniela, Abdel y María quede sin atención.
*Todos los nombres han sido modificados para mantener la confidencialidad de las personas mencionadas en este artículo.
Hola!!! soy Marisa, tengo 53 años y soy argentina. Hace 11 años resido en la Comunidad de Madrid. Tuve mi tarjeta de residencia como cónyuge de ciudadano alemán-argentino (casada hace 30 años), al solicitar la renovación me la denegaron porque ya exigían un papel más, que Alemania reconociera el matrimonio de Argentina. En septiembre del 2011 vuelvo a presentar solicitud con comprobante de embajada alemana de trámite en curso, me la deniegan, presento recurso en Brigada de extranjería de Aluche, sin respuesta hasta el momento. Entre estos tiempos me detectan en julio del 2010 cáncer de mama, me realizaron mastectomía y tratamiento preventivo de quimioterapia, estoy medicada con tamoxifeno. El 31 de julio del corriente año se me vence la tarjeta de sanitaria, no pudiendo renovarla por no tener tarjeta de residencia. Hasta julio he realizado los controles periódicos en el Hospital Puerta de Hierro (Servicio de Oncología Médica) y en el Hospital de San Lorenzo de El Escorial (ginecología oncológica) lugar donde se me realizó la detección y mastectomía. He recurrido a abogado de Servicios de Orientación jurídica en la localidad en que resido, también en el Colegio de Abogados. Hasta terminar contratando abogados privados, solicitando el apoyo del Consulado Argentino (atendida por Cónsul Adjunta y abogado, quienes continúan guiándome en mis reclamos), a la Embajada alemana (quienes me han respondido que esperan que se solucione mi problema) a los concejales del Ayuntamiento donde resido, he presentado reclamación en mi centro de Salud, etc., etc., etc. Este mes sería mi control de ginecología oncológica, y en febrero en oncología médica. Sin mi tarjeta de residencia no puedo trabajar, por lo tanto no es fácil solventar el gasto de un seguro médico privado. Pero más allá de todo lo expuesto sostengo que es mi derecho recibir atención en la sanidad pública, mis médicos ejercen en ella, tengo derecho a elegir mis médicos. Este nuevo Real Decreto/Ley 16/2012 avasalla y viola mi derecho universal. Tengo la certeza que ser argentina, ser inmigrante, es algo secundario a la hora de hablar de los derechos humanos, ante todo soy persona. Esta situación me ha llevado a levantarme cada día para retormar esta lucha, escribiendo cartas, presentándome en diferentes entes, reclamando, golpeando puertas. En cada oficina informan algo diferente, me dirigen de un lugar a otro, Todos hablan de Real Decreto, pero pocas, muy pocas, de las personas y profesionales que me atienden se han tomado el trabajo de leerlo, no existe reglamentación, cada uno hace lo que le parece y de esa manera nos van respondiendo. Quiero informarme si existiera algún paso más que no he dado. Muchas gracias por leerme.