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25 años de comisiones de oftalmología en el Sáhara

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Médicos del Mundo, como socio del Ministerio de Salud saharaui, trata desde 1995 de garantizar un acceso a la salud óptica de calidad.

© Médicos del Mundo

Los 46 años de refugio no solo se han llevado los sueños y esperanzas de muchas personas, también parte de su salud. Las duras condiciones de la hamada argelina; el precario acceso al agua, alimentación y servicios de salud, el clima extremo -como el siroco-, la precariedad, los bajos ingresos y en definitiva la situación de refugio, terminan por erosionar la salud física y mental de las personas.  

El oftalmólogo se acerca a Amina, de seis años, y retira el parche que ha cubierto su ojo durante las 24 horas posteriores a la operación. Amina grita y grita. Grita de una forma horrible y desencajada. Asustada, tras seis años en los que solo era capaz de ver y diferenciar contornos, de repente se hace la luz y todo un mundo desconocido aparece ante ella. Había tantas cosas que para ella no existían y de repente cobran vida, forma, apariencia, incluso en el refugio más inhóspito del mundo: los campamentos de Tinduf, donde el pueblo saharaui sobrevive desde hace más de 46 años.

Amina es una de las tantas historias que quedó grabada en la retina de Médicos de Mundo durante estos 25 años de comisiones oftalmológicas, en los que personal médico, de enfermería, óptica, logística y técnico han hecho posible que la vida de miles de personas sea un poco más digna. Las cifras hablan por sí solas. Y es un tremendo orgullo: 23.748 consultas oftalmológicas, 6.839 cirugías y un equipo maravilloso compuesto por 529 personas voluntarias que han devuelto la vista y dignidad al pueblo saharaui. 

¿Por qué operar de los ojos en el refugio del desierto? 

Los 46 años de refugio no solo se han llevado muchos de los sueños y esperanzas de muchas personas, también parte de su salud. En ella, la salud oftalmológica de la población saharaui es una de las más afectadas. Las duras condiciones de la hamada argelina; el precario acceso al agua, alimentación y servicios de salud, el clima extremo -como el siroco-, la precariedad, los bajos ingresos, y en definitiva la situación de refugio, terminan por erosionar la salud física y mental de las personas.  

Son muchas las que acuden con una vista parcial o ya casi nula. Y a pesar de los logros alcanzados por el pueblo saharaui desde su destierro forzoso, la situación sanitaria es bien precaria. En este refugio no se puede garantizar una atención oftalmológica quirúrgica de calidad. Además, se suma que las enfermedades oculares tienen una elevada prevalencia en la zona debido a las duras condiciones de vida, temperaturas extremas y ráfagas de viento continuas, que aumentan el número de patologías identificadas, así como las recaídas de los casos intervenidos.

Con ello, Médicos del Mundo, como socio del Ministerio de Salud saharaui, trata desde 1995 de garantizar un acceso a la salud óptica de calidad, siendo y sintiéndose parte del derecho a la salud de la población saharaui. “Nos sentimos en casa”, cuenta Elena Blanco, enfermera de las comisiones oftalmológicas de Médicos del Mundo.

Un equipo unido 

Durante estos 25 años, más que un equipo hemos formado una familia de sanitarios y sanitarias comprometidos con la salud visual de las personas. Porque además de pasar consulta y operar a miles de personas, hemos contribuido a mejorar las capacidades del personal sanitario local con formaciones y acompañamiento en las consultas de cirugía especializada en oftalmología y óptica, así como al mantenimiento de equipamiento médico específico -medicamentos, equipos, fungibles, etc-. Los objetivos e hitos del programa se mezclan con las historias y experiencias personales. Y en este 25 aniversario nos permitimos compartir, desde el sentimiento y corazón con el que formulamos proyectos, algunas de ellas.

Ulina, Malainin, Safi, Hadi, Mohamed… sienten el compromiso de cuidar decenas de miles de ojos, para ver hoy aquí y para proyectar la esperanza de que en un futuro puedan ver el fin de su destierro. Para ello Elena, Tomás, Carlos y un sinfín de personas voluntarias han operado una catarata cada 20 minutos en inagotables jornadas cada una de estas comisiones. Así mimamos los ojos de un precario pero digno sistema de salud desde 1995, cuando el oftalmólogo Tomás Pellicer ideó este proyecto. Tomás ha conseguido la vinculación de decenas y decenas de personas a estas comisiones que se han convertido en los ojos de Médicos del Mundo y el vínculo más especial con la población saharaui.

El oftalmólogo Tomás Pellicer revisa la vista a una niña en los campamentos de personas refugiadas saharauis en Tinduf, Argelia, 2007.

El oftalmólogo Tomás Pellicer revisa la vista a una niña en los campamentos de personas refugiadas saharauis en Tinduf, Argelia, 2007.

Cataratas, glaucomas, triquiasis 

Durante estos años de comisiones se ha confirmado que la oftalmología es una de las especialidades con una mayor incidencia de patología y más demandada por la población refugiada. El tracoma es endémico, hay una elevada incidencia de cataratas y glaucomas, así como de otras enfermedades infecciosas y carenciales, causadas principalmente por la cobertura limitada de los servicios sanitarios y las duras condiciones de vida del desierto de Tinduf.

La arena y el viento y la constante exposición a la luz hacen que las córneas sean más opacas. En las cataratas, el cristalino, que es el encargado de que enfoquemos con el ojo, queda tapado por una pequeña lenteja que impide que pase la luz. Sin embargo, colocando la lente adecuada, se recupera la totalidad de la visión y mujeres como Mariam, hombres como Mohamed y pequeñas como Salka no necesitan si quiera unas gafas para recuperar toda su visión.

Una persona con ceguera invalida a dos personas de la familia; el mismo paciente y la persona que la cuida. Esto, en un entorno precario, se traduce en dos personas más que consumen y no producen y es visto como un agujero negro en la economía familiar”, apunta Blanco.

Con los años se ha conseguido que la población confíe en los tratamientos e intervenciones, que tengan continuidad terapéutica y exista consciencia de la importancia de la salud óptica.

Durante las comisiones oftalmológicas, aproximadamente el 80% de las intervenciones son cataratas, mientras que el otro 20% corresponde a traumatismos, glaucomas, pterigion, hernias de iris, quistes sebáceos, tumoraciones conjuntivas, chalación y evisceraciones. Además, se atienden pequeñas intervenciones como capsulotomías, extracciones de puntos de sutura, extracciones de cuerpo extraño corneal, inyecciones intraquísticas de trigón, etc.

El agradecimiento 

Las personas voluntarias que han participado durante estos 25 años de comisiones oftalmológicas siempre describen el agradecimiento de la población saharaui de la misma forma: cuando se termina la cirugía y se retira el campo quirúrgico -sábana que cubre al paciente excepto en los ojos-, el paciente busca a tientas con sus manos las manos del cirujano o cirujana que le acaba de operar para agradecer con un sentido “shukran-gracias en árabe-” que le haya devuelto la visión o parte de ella. La vida y el trabajo en el refugio es duro, muy duro. Pero de repente, alguien te devuelve la visión y te empuja a seguir resistiendo y creyendo en un futuro mejor, que ya puedes ver.

En este enlace podrás ver los proyectos actuales en los campamentos de personas refugiadas saharauis en Tinduf, Algelia.

Consulta óptica en Rabuni, 2009.

Consulta óptica en Rabuni, 2009.