Dona

Drogas

Drogas

8.562

intervenciones en 2017

1.708

personas atendidas (1.250 hombres y 458 mujeres)

445

talleres realizados sobre prevención de riesgos y de educación para la salud

La situación

Trabajamos a través de diferentes programas de acercamiento y atención a personas consumidoras de drogas en situación o riesgo de exclusión social desde 1993.

Este colectivo se enfrenta a diferentes barreras de acceso a la red de recursos sociales y sanitarios destinados a su atención de carácter administrativo, económico, territorial y de género, así como a una falta de adaptación a sus necesidades específicas.

Una de las principales formas de las desigualdades en salud está representada por el estigma y las diferentes formas de discriminación. Si bien es cierto que en los últimos años se han producido importantes avances en este sentido, en la población española se siguen observando la existencia de tendencias y actitudes discriminatorias hacia personas usuarias de drogas. Estos factores de discriminación actúan como barreras de acceso a la red de recursos sociales y sanitarios públicos así como a los servicios preventivos. La discriminación produce consecuencias en la salud individual, tanto en el plano físico (menor esperanza de vida, etc.) como mental (estrés, pensamientos negativos, etc.) y social (aislamiento social, dificultad de acceso laboral, etc.). También tiene serias consecuencias de salud pública, porque repercute en la eficacia de las acciones de prevención y de acceso al diagnóstico y tratamiento.

Nuestra acción

Nuestros programas contemplan dispositivos tanto de acercamiento a través de unidades móviles y trabajo de calle, como dispositivos fijos de atención como los Centros de reducción del daño.

En todos los programas, tanto desde dispositivos fijos como móviles, realizamos una atención integral a las personas con las que contactamos. Estas actividades incluyen la atención individual social y sanitaria, seguimiento de sus situaciónes, derivación a los recursos de la red pública y privada además de formación en temas de salud. Los programas incluyen espacios de calor y café, así como dispensación de material preventivo (intercambio de jeringuillas material para la via fumada o inhalada, etc..)

También se  recogen testimonios de situaciones de vulneración de derechos que se canalizan a través de acciones que sirvan para reducir el estigma y la discriminación,  tratando de incidir en las normativas que afecten a los derechos de las personas sin hogar.

Además, desde los dispositivos fijos se proporcionan  otra serie de actuaciones como:

  • Cursos de formación de agentes de salud en los que tratamos que sean las propias personas usuarias quienes participen activamente aportando su experiencia
  • Servicios de calor y café (higiene, aseo personal, …)
  • Actividades de recuperación de habilidades sociales y la autoestima
  • Grupos de apoyo mutuo con personas usuarias de drogas que viven con VIH
  • Oferta de test rápidos de VIH y sífilis

 

Médicos del Mundo atiende a personas consumidoras de drogas ilegales, así como a personas sin hogar en situación de exclusión social, tanto a través de centros de atención fijos como de unidades móviles. Nuestras prioridades son la reducción de daños, la identificación de vulnerabilidades y el acercamiento de estas personas a los servicios socio sanitarios normalizados. Todo ello sin dejar de reclamar a los poderes públicos que fortalezcan los servicios de tratamiento y prevención de adicciones.

En 2017 detectamos un incremento progresivo de la mujeres consumidoras de drogas y/o sin hogar. Aunque tanto hombres como mujeres desarrollan dependencias, estas presentan características específicas y requieren protecciones distintas. Las usuarias de drogas pueden sufrir repercusiones físicas y psicológicas más graves si al consumo se añaden circunstancias como el abuso sexual, violencia, conflictos familiares, desempleo o trabajo precario, dependencia económica, embarazos no deseados, presencia de hijos/hijas en acogida tutelar o adopción y dependencia emocional, entre otras.

La invisibilidad de la compleja situación específica de estas mujeres y la ausencia de datos oficiales de los servicios de atención social y sanitaria a drogodependientes es una muestra de menor atención que se les prestaen comparación con la que reciben los hombres.

Tras más de 25 años de trabajo de reducción de daños y de prevención y mitigación de los riesgos psicosociales asociados al consumo de drogas, hemos identificado una relación entre el hecho de recurrir al consumo de drogas y la falta de un hogar. Tras elaborar diagnósticos sobre el derecho a la salud y a la vivienda -como el realizado en Galicia-, las principales necesidades expresadas fueron las dificultades de acceso a la salud -con barreras legales, administrativas y falta de recursos que respondan a sus necesidades- y especialmente la pobreza económica, que limita su acceso a medicamentos.

Los prejuicios de algunos profesionales sanitarios, la falta de formación y la necesidad de coordinación de los servicios sociales y sanitarios, han sido otras de las necesidades detectadas identificadas.

Tipo de actividades desarrolladas

Atención sanitaria, social y psicológica: se realizaron 8.562 actuaciones (4.776 sociales, 2.257 sanitarias y 1.529 psicológicas).

Información, derivación y acompañamiento a los recursos socio sanitarios normalizados: se han realizado 1.234 derivaciones y 181 acompañamientos.

Actividades de formación, que han incluido talleres sobre prevención de riesgos y de educación para la salud, entre otras actuaciones  educativas sobre ITS/VIH/sida y habilidades sociales: se han realizado 445 talleres individuales y 1.125 actuaciones educativas y se han registrado 494 asistencias a talleres grupales.

Formación e integración en los programas de educadoras de pares: 11 personas usuarias de drogas desarrollaron y finalizaron la formación sobre educación de pares entre iguales.

Datos socio demográficos de titulares de derechos que se han atendido

De las 1.708 personas atendidas en nuestros programas, 1.250 fueron hombres y 458 mujeres, mayoritariamente de nacionalidad española (el 74,2% del total).

El rango de edad mayoritario entre la población atendida se situó entre los 35 y los 44 años.

Nuestra opinión

Tomando como base el enfoque de Derechos Humanos en salud, consideramos que la base de nuestra actuación debe ser la exigencia a los poderes públicos de sus responsabilidades con las personas usuarias de drogas y con aquellas que son más vulnerables a los efectos negativos de las mismas. En particular, las relativas al fortalecimiento de la red pública de tratamiento de adicciones y al impulso de proyectos piloto en dispositivos de reducción de daños y de riesgos.

Consideramos que el abordaje terapéutico de las drogas que parte de enfoques prohibicionistas plantea como objetivo constante la abstinencia total, viola a menudo derechos fundamentales de las personas usuarias; en concreto los referidos a la libertad de elección de estilos de vida y los referidos a la información y papel activo en el propio tratamiento. 

Mientras la situación no cambie, continuaremos trabajando desde la  perspectiva de reducción de riesgos y daños, con enfoque de derechos humanos, perspectiva de género y equidad en salud, puesto que de este modo no se juzga la libre  elección de la persona sobre su consumo, se promueve un uso más seguro, se facilita el acceso a los servicios sociosanitarios en las mismas condiciones que el resto de la  ciudadanía y se defienden sus derechos.

Cambio social

Realizamos actividades como exposiciones de sensibilización y denuncia de la marginación y exclusión de los drogodependientes con grave deterioro psico-bio-social.

 

Lugares de intervención

España

Vuestro apoyo

Únete a nosotros

Plataforma de trabajo

Newsletter

Mantente actualizado