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Violencia sexual en crisis humanitarias: el cuerpo de las mujeres se convierte en campo de batalla

04.06.2026
La violencia sexual sigue siendo un gran riesgo en las crisis humanitarias. Se utiliza como una herramienta de terror, control y sometimiento de la población civil.

© Olympia de Maismont / Médicos del Mundo

La violencia sexual sigue utilizándose como arma de guerra. Es una de las violaciones de derechos humanos más graves que ocurren durante los conflictos armados y otro tipo de crisis humanitarias. Lejos de ser una consecuencia accidental, se utiliza en muchos contextos como táctica de guerra, mecanismo de control social, castigo colectivo y estrategia de terror contra la población civil. Naciones Unidas y organizaciones feministas y humanitarias alertan desde hace años de un incremento sostenido de estos crímenes en numerosos contextos de crisis humanitarias.

Las mujeres y las niñas son las principales víctimas de violaciones, embarazos no deseados y explotación sexual; pero también los hombres, niños y personas LGTBIQ+ pueden sufrir violencia sexual y son, muchas veces, víctimas invisibles y enfrentan grandes desafíos para acceder a la protección y atención sanitaria que necesitan.

Crisis actualmente en desarrollo como las de Sudán, República Democrática del Congo y Palestina, son un ejemplo del uso de la violencia sexual como arma de guerra. Según Naciones Unidas, en 2025 se registraron en todo el mundo cerca de 10 000 casos de violencia sexual relacionada con conflictos, más del doble que la cifra del año anterior ya que la violación.

¿Qué se considera violencia sexual en una crisis humanitaria?

Naciones Unidas considera “violencia sexual relacionada con los conflictos” las violaciones, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada y otras formas de violencia sexual de gravedad comparable que se producen en relación con un conflicto.

Es importante destacar que no se trata de hechos aislados. La violencia sexual se utiliza, en distintas formas, para sembrar miedo y destruir comunidades.

¿Por qué la violencia sexual se utiliza como arma de guerra?

La violencia sexual se utiliza en conflictos y crisis humanitarias de manera deliberada para llegar a controlar territorios o recursos:

  • Genera traumas y sentimiento de humillación que afectan a comunidades enteras de manera duradera
  • Provoca desplazamientos de población
  • Afecta los vínculos familiares y estigmatiza a las víctimas
  • Se utiliza como castigo colectivo y con fines ejemplarizantes

Las consecuencias van mucho más allá del momento de la agresión. Muchas personas supervivientes de violencia sexual sufren secuelas físicas, psicológicas, económicas y sociales durante años, mientras que las comunidades afectadas enfrentan procesos prolongados de desintegración social y desplazamiento.

Una realidad global: Sudán, República Democrática del Congo, Palestina, Haití o Myanmar

La violencia sexual relacionada con los conflictos afecta actualmente a millones de personas en distintos lugares del mundo. Desde Sudán y la República Democrática del Congo hasta Palestina, Haití, Myanmar o Ucrania, los testimonios de supervivientes y los informes internacionales muestran patrones comunes: impunidad, desplazamiento forzado, destrucción de servicios básicos y utilización de los cuerpos de las mujeres como arma de guerra.

La violencia sexual se produce durante ataques armados, desplazamientos, detenciones arbitrarias, controles militares o mientras las mujeres realizan tareas esenciales para la supervivencia, como buscar agua, alimentos o leña. También aumenta de forma alarmante en refugios improvisados y espacios superpoblados donde la población vive sin privacidad ni protección.

La destrucción o el colapso de los sistemas de salud y protección agrava todavía más la situación. Miles de mujeres y niñas quedan sin acceso a atención médica, salud sexual y reproductiva, apoyo psicosocial o mecanismos de denuncia seguros.

Las consecuencias de la violencia sexual para las supervivientes

Las secuelas para las víctimas y sus comunidades pueden prolongarse durante toda la vida:

  • embarazos forzados y no deseados;
  • infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH;
  • lesiones físicas y secuelas permanentes;
  • estrés postraumático, ansiedad y depresión;
  • estigmatización y rechazo social;
  • pérdida de medios de vida y aislamiento.

El miedo a las represalias, la vergüenza, las normas sociales discriminatorias y la ausencia de justicia hacen que gran parte de los casos nunca se denuncien. La impunidad sigue siendo la norma en numerosos conflictos.

Mujeres y niñas: las principales víctimas, pero no las únicas

Ninguna edad, género ni condición ofrecen protección frente a esta forma de violencia. Las mujeres y las niñas continuaron siendo las principales afectadas por la violencia sexual en conflictos armados, pero también se contaron hombres y niños entre las víctimas, a menudo en centros de detención y como forma de tortura. Las personas LGBTQI+ también se enfrentaron a un mayor riesgo de persecución y acoso selectivos.

La representante especial de la ONU, Pramila Patten, afirma en su último informe que la violencia solía ir acompañada de abusos físicos extremos, incluidos asesinatos tras violaciones y casos de suicidio entre las sobrevivientes.

El acceso a la salud y la atención psicológica en contextos de crisis humanitaria

La atención sanitaria puede ser determinante para reducir las consecuencias físicas y psicológicas de la violencia sexual. Sin embargo, durante los conflictos armados y crisis humanitarias los servicios sanitarios suelen enfrentar más desafíos que nunca: son objeto de ataques armados, sufren interrupciones de servicios, cortes eléctricos, escasez de insumos, falta de personal… Y todas estas cosas dificultan que las víctimas de violencia sexual reciban la atención que necesitan:

  • Tratamiento de lesiones.
  • Acceso a salud sexual y reproductiva.
  • Prevención y tratamiento de infecciones.
  • Apoyo psicológico especializado.
  • Protección frente a nuevas agresiones.

Médicos del Mundo trabaja en emergencias humanitarias para reforzar los sistemas de salud y mejorar la capacidad de recuperación tanto del sistema sanitario como de las comunidades, incluyendo la prestación de servicios adaptados a las supervivientes de violencias de género.

La falta de financiación y protección agrava la crisis

A pesar de los compromisos internacionales, la financiación destinada a prevenir y responder a la violencia sexual en contextos de emergencia continúa siendo insuficiente. Las organizaciones locales de mujeres y los movimientos feministas, fundamentales para acompañar a las supervivientes y documentar violaciones de derechos humanos, trabajan con recursos limitados y enormes riesgos.

La comunidad internacional debe garantizar financiación sostenida y flexible para servicios integrales de atención, incluyendo:

  • atención médica y salud sexual y reproductiva;
  • apoyo psicológico y salud mental;
  • protección y espacios seguros;
  • asistencia jurídica;
  • prevención y mitigación de riesgos;
  • programas de recuperación económica y comunitaria.

La lucha contra la impunidad y la protección de los derechos humanos

El Estatuto de la Corte Penal Internacional incluye la violación y algunas otras formas de violencia sexual en la lista de crímenes de guerra y en la lista de actos que constituyen crímenes de lesa humanidad. Además, La resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del año 2000, exige a las partes en conflicto que respeten los derechos de las mujeres y apoyen su participación en las negociaciones de paz y en la reconstrucción posconflicto.

La respuesta internacional no puede depender de intereses geopolíticos ni de la atención mediática del momento. Es imprescindible fortalecer los mecanismos de investigación y rendición de cuentas, garantizar el acceso humanitario y situar la protección de mujeres y niñas en el centro de las políticas de acción humanitaria, cooperación y construcción de paz.

Frente a esta realidad, los Estados, organismos internacionales y actores humanitarios deben asumir compromisos concretos para prevenir la violencia sexual, proteger a las supervivientes y combatir la impunidad.

 

Preguntas frecuentes sobre la violencia sexual en crisis humanitarias

¿Qué es la violencia sexual relacionada con las crisis humanitarias?

Es cualquier forma de violencia sexual vinculada a un conflicto o contexto de crisis, incluyendo violaciones, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazos forzados y otras agresiones reconocidas por la ley y los estatutos internacionales.

¿Por qué la violencia sexual se utiliza como arma de guerra?

La violencia sexual tiene efectos profundos y a largo plazo en las víctimas y sus comunidades. Se utiliza como acto ejemplarizante para someter a la población, produce migraciones forzadas para huir de las agresiones, afecta los vínculos familiares de la comunidad y genera traumas y sentimiento de humillación colectivo.

¿Qué consecuencias tiene la violencia sexual para las víctimas?

La violencia sexual tiene consecuencias graves y duraderas en la salud mental de las víctimas y sus comunidades, pero también tiene consecuencias físicas que deben ser atendidas: lesiones, embarazos forzados, infecciones de transmisión sexual…

¿Por qué las mujeres y niñas son las principales afectadas?

Las desigualdades de género existentes antes de los conflictos suelen agravarse durante la guerra, aumentando la exposición de mujeres y niñas a diferentes formas de violencia.

¿También afecta a hombres, niños y personas LGTBIQ+?

Los hombres, niños y personas LGTBIQ+ pueden sufrir violencia sexual y son, muchas veces, víctimas invisibles y enfrentan grandes desafíos para acceder a la protección y atención sanitaria que necesitan.

¿Qué ocurre actualmente en Sudán, Palestina y la República Democrática del Congo?
Existen denuncias e investigaciones relacionadas con violencia sexual vinculada a estos tres conflictos. Organismos internacionales han alertado sobre el impacto que estas agresiones tienen sobre la población civil, especialmente mujeres, niñas y personas desplazadas.

¿La violencia sexual en la guerra es un crimen internacional?

Sí. El Estatuto de la Corte Penal Internacional incluye la violación y algunas otras formas de violencia sexual en la lista de crímenes de guerra y en la lista de actos que constituyen crímenes de lesa humanidad

¿Cómo se puede ayudar a las personas supervivientes?

Garantizando el acceso a la atención médica, apoyo psicológico, protección frente a futuras violencias, acompañamiento social, acceso a la justicia y medidas de reparación que permitan a las supervivientes reconstruir sus vidas.