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Captación para la prostitución y la trata: cómo empieza la explotación sexual

18.09.2026
Formas de captación para la prostitución y la trata

¿Cómo llega una persona a verse atrapada en una situación de explotación sexual? Detrás de cada caso hay una historia, una persona con un nombre, un contexto y unas circunstancias que la hicieron vulnerable en un momento determinado.

Cuando pensamos en trata, la imagen que casi siempre nos viene a la cabeza es la de alguien encerrado, encadenado u obligado por la fuerza. Y aunque esa realidad pueda existir, la mayoría de los casos no empiezan así, sino de una forma mucho más discreta y difícil de identificar, y aunque muchas veces se piensa que es algo lejano, la realidad es que cualquier persona puede encontrarse en una situación así si se cruza en su camino con quien sabe cómo aprovecharse de esa vulnerabilidad.

Hablar de prostitución y trata también es hablar de captación, del proceso por el cual una persona pasa de tener una vida normal a verse atrapada en una situación de explotación de la que es muy dificil salir. Cuanto mejor se entienda cómo se produce esta captación, más fácil será reconocer las señales de alerta.

Y entonces, ¿cuáles son esas formas de captación que pasan tan desapercibidas? Te contamos cuatro de las más habituales:

El engaño: promesas de trabajo, vivienda o una vida mejor

Una de las formas de captación más habituales es simplemente el engaño. Todo empieza con promesas como:

  • Un trabajo mejor
  • Una vivienda
  • Posibilidades de mandar dinero a la familia

Entre otras muchas. Son promesas que responden a necesidades muy reales y urgentes que están teniendo estas personas como salir de una situación económica difícil o buscar un futuro mejor.

En algunos casos, todo lo ue se le promete a la persona es directamente falso (un trabajo que no existe, por ejemplo). En otros casos, parte de lo que se le dice a la persona sí que es cierto, ya que se le informa de que va a ejercer la prostitución, pero se le oculta en qué condiciones lo va a hacer. Nadie le explica que no podrá controlar sus propios ingresos, que no tendrá la posibilidad de rechazar a un cliente, o que tendrá que hacer frente a deudas que ni siquiera existían antes de empezar.

Esta combinación entre la necesidad y el engaño hace que esta sea una de las entradas más comunes hacia la explotación sexual.

El «lover boy»: cuando la captación se disfraza de amor

Si el engaño apela a las necesidades materiales, el llamado «lover boy» apela a algo todavía más profundo: los sentimientos. En este caso, el tratante se presenta como alguien que escucha, que se preocupa y hace sentir querida y especial a la víctima. Se va ganando su confianza, su cariño y su amor poco a poco y precisamente ahí está el peligro: aparece como una historia de amor como cualquier otra.

Con el paso del tiempo la relación va cambiando: aparece el control, exigencias y violencia que van aumentando progresivamente. Ese vínculo emocional que se ha ido construyendo poco a poco, acaba siendo tan fuerte que se traduce en una dependencia que hace que la persona llegue a aceptar viajes, cambios de entorno o decisiones que luego facilitan la explotación.

Esta forma de captación es muy difícil de identificar, tanto desde fuera como para quien la está viviendo, porque no encaja con la idea que tenemos de una relación de trata. No hay un desconocido amenazante, sino alguien a quien se quiere y en quien se confía. Por eso es tan importante hablar de ello y entender que el amor también puede ser utilizado como herramienta de manipulación.

Captación digital: el riesgo que crece en redes sociales

Hoy en día muchas de nuestras relaciones pasan por las redes sociales. Un mensaje, un like o un comentario pueden ser la puerta de entrada para que alguien empiece a interactuar con nosotras sin que percibamos ningún riesgo, y es algo tan cotidiano que, a primera vista, no genera ninguna alarma. Además, las redes sociales facilitan algo que antes no era tan sencillo: llegar a muchas personas a la vez, desde cualquier lugar, y hacerlo hasta de forma anónima.

A esto se suma que, sin darnos cuenta, en nuestras propias redes dejamos a la vista mucha información sobre nosotras mismas: nuestros gustos, nuestra rutina, con quién nos relacionamos… Toda esa información, que compartimos, puede ser utilizada por quien busca captar a alguien para hacer un acercamiento mucho más creíble y personalizado, adaptado a lo que sabe que esa persona quiere escuchar. Y es precisamente eso lo que hace que la captación digital sea una de las formas de captación más peligrosas.

Redes personales: cuando el captador es alguien de confianza

Muchas veces la captación no viene de un desconocido, sino de alguien cercano a la víctima o que forma parte de su entorno: un amigo, un vecino, un conocido o incluso un familiar. Al ser una persona en la que la víctima ya confía plenamente, el proceso de captación es mucho más sencillo.

Esta forma de captación es muy dolorosa, además de muy difícil de detectar, porque rompe con esa idea de que ‘el peligro siempre viene de fuera’. Cuando se trata de una persona cercana, la víctima no tiene motivos para sospechar ni se activa ninguna alarma. Al contrario, se baja más la guardia porque no se espera que esa persona quiera hacerte daño.

Por eso es importante hablar de ello y reconocer que el peligro también puede venir de dentro del propio entorno, para poder identificar a tiempo estas situaciones y ofrecer ayuda a quien la necesita.

Qué hace Médicos del Mundo frente a la trata y la explotación sexual

En Médicos del Mundo llevamos más de tres décadas trabajando junto a personas en situación de prostitución y víctimas de trata con fines de explotación sexual, un compromiso que arrancó en los años 90 y que se ha ido adaptando a una realidad que también ha cambiado con el tiempo.

Nuestro trabajo combina la atención directa con la incidencia social y política, y se traduce en acciones como:

  • Acercarnos a los espacios de prostitución ofreciendo información, orientación y un primer contacto sin juzgar ni exigir nada a cambio.
  • Ofrecer atención sociosanitaria, psicológica y jurídica.
  • Detectar posibles víctimas de trata, derivarlas a los recursos especializados que necesiten y acompañarlas en todo el proceso.
  • Facilitar alternativas reales, con formación, orientación laboral y acompañamiento hacia el empleo para quienes quieren dejar atrás la prostitución.
  • Impulsar cambios legales y políticas públicas, junto a otras organizaciones y redes especializadas, para proteger mejor a las víctimas.
  • Sensibilizar a la sociedad, con campañas y actividades que visibilizan esta realidad, especialmente en torno al 23 de septiembre, Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas.

Porque frente a la trata y la explotación, lo que de verdad marca la diferencia es estar cerca, escuchar y ofrecer alternativas.