¿Qué pasa con la salud sexual en medio de una emergencia?
© Olympia de Maismont / Médicos del Mundo
Las guerras, los desplazamientos forzados, las catástrofes climáticas o en general cualquier crisis humanitaria tienen un impacto devastador sobre los sistemas de salud. Hospitales destruidos, falta de personal sanitario, escasez de medicamentos y barreras de acceso dejan a millones de personas sin atención médica básica. En estos contextos, la salud sexual y reproductiva suele quedar relegada, a pesar de ser una necesidad vital y un derecho humano fundamental. La urgencia del momento tapa lo importante, pero la salud sexual y reproductiva es decisiva.
Las mujeres, las más afectadas
Las crisis aumentan la vulnerabilidad y los riesgos, especialmente para mujeres, niñas, adolescentes y personas con identidades de género diversas. Los embarazos, los partos, la menstruación y las necesidades de protección frente a las violencias sexuales o las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen sucediendo en contextos de emergencia. Es más, se agravan.
En contextos de emergencia, los sistemas sanitarios no solo se ven sobrecargados: también se reorganizan bajo lógicas de urgencia, seguridad y control que invisibilizan muchas necesidades específicas de salud sexual y reproductiva y pueden aumentar la mortalidad materna . La anticoncepción, la atención prenatal, el parto seguro o el apoyo a supervivientes de violencia sexual quedan interrumpidos o limitados.
¿Qué sucede si no cuidamos la salud sexual y reproductiva?
Las consecuencias de interrumpir estos servicios son graves y, muchas veces, mortales:
- Embarazo y parto sin atención segura:
La mortalidad materna e infantil aumenta drásticamente durante las emergencias. Muchas mujeres no pueden acceder a controles prenatales, atención obstétrica de emergencia o asistencia cualificada durante el parto.
Complicaciones evitables como hemorragias, infecciones o partos prematuros se convierten en amenazas letales cuando los servicios sanitarios colapsan. - Aumento de la violencia sexual y de género:
Las crisis humanitarias incrementan los riesgos de violencia sexual y de género. La inseguridad, el desplazamiento, la ruptura de redes de protección y la dependencia económica generan un contexto especialmente peligroso para mujeres, niñas y adolescentes.
Además de la atención médica inmediata, las supervivientes necesitan apoyo psicológico, protección y acceso a servicios seguros y confidenciales. - Salud menstrual invisibilizada:
La falta de productos de higiene menstrual, agua potable o espacios seguros afecta directamente a la dignidad, la salud y la movilidad de millones de personas.
La salud menstrual sigue siendo una necesidad frecuentemente olvidada en las respuestas humanitarias, pese a su impacto en la vida cotidiana y en el acceso a la educación, el trabajo o la participación comunitaria. - Interrupción de anticoncepción y aborto seguro:
Cuando se interrumpen los servicios de planificación familiar y salud reproductiva, aumentan los embarazos no deseados y los abortos inseguros.
El acceso a anticonceptivos, información y atención segura no es un servicio secundario: es una parte esencial de la atención sanitaria básica y de los derechos sexuales y reproductivos. - ITS y VIH: servicios que no pueden detenerse:
En muchas emergencias también se interrumpen los programas de prevención y tratamiento de ITS y VIH. La falta de diagnóstico, medicación o seguimiento puede tener consecuencias catastróficas para la salud y la vida de las personas.
Mantener estos servicios activos es fundamental para evitar nuevas infecciones y garantizar la continuidad de los tratamientos. - Salud mental y trauma:
Las violencias, las pérdidas, el desplazamiento y la incertidumbre tienen un enorme impacto emocional. Muchas personas afrontan ansiedad, depresión, estrés postraumático o miedo constante, especialmente tras experiencias de violencia sexual o parto en condiciones extremas.
Por ello, la atención en salud mental debe integrarse en la respuesta sanitaria desde el inicio de la emergencia.
Qué hace Médicos del Mundo para proteger este derecho
Médicos del Mundo trabaja para que todas las personas, especialmente mujeres, niñas y otras poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, puedan acceder a servicios esenciales de salud sexual y reproductiva incluso en contextos de emergencia.
Trabajamos para asegurar la atención durante el embarazo y el parto, el acceso a métodos anticonceptivos y de protección frente a ITS, la prevención y atención de las violencias sexuales y de género y el apoyo en salud mental.
Además, colaboramos con sistemas públicos de salud, redes comunitarias y organizaciones locales -las verdaderas conocedoras del contexto- para eliminar barreras de acceso y garantizar una atención respetuosa, segura y adaptada a las necesidades de cada persona.
El ejemplo de Siria y Gaza
En Gaza, miles de mujeres embarazadas han dado a luz mientras se desplazaban entre refugios, hospitales saturados o zonas bombardeadas, muchas veces sin anestesia, agua potable ni atención médica adecuada.
Los partos se llevan a cabo en condiciones extremas cada día. Profesionales de la salud describen cesáreas realizadas sin suficientes analgésicos, incubadoras sin electricidad y partos en refugios improvisados.
Desde Siria, podemos ver como la salud materna y neonatal es crítica por ejemplo en Raqqa, donde el 75 % de las mujeres carece de acceso a atención prenatal y posnatal integral, y muchos partos se producen sin personal cualificado.
La falta de atención obstétrica de urgencia en las zonas rurales ha provocado un aumento de las tasas de mortalidad materna, ya que las complicaciones durante el parto a menudo no reciben tratamiento, principalmente debido a las largas distancias la hora de llegar a los centros de salud.
En este sentido, Médicos del Mundo trabaja atención a embarazos de alto riesgo, emergencias obstétricas y planificación familiar. Además, formamos al personal sanitario local en servicios obstétricos básicos y se realizan visitas domiciliarias a las mujeres que se enfrentan a obstáculos para acceder a los centros de salud.
Sierra Leona
En Sierra Leona, muchas matronas trabajan sin electricidad estable, asistiendo partos únicamente con linternas, velas o luz solar improvisada. La falta de energía es uno de los grandes problemas de la atención materna en el país.
Por ello, trabajamos rehabilitando centros de salud, incluyendo la instalación de sistemas solares para la provisión de energía, ya que en las zonas donde trabajamos no existe suministro eléctrico.
También, hemos donado al sistema de salud ecógrafos portátiles para la detección de complicaciones y riesgos en los controles prenatales durante el embarazo.