© Ignacio Marín / Médicos del Mundo
Llegas al centro de salud. Tienes cita en diez minutos. Te sientas en la sala de espera y aguardas a que te llamen por tu nombre, pero ocurre lo que temías: dicen un nombre que no reconoces como propio y, de pronto, todas las miradas se dirigen hacia ti.
Puede ocurrir también cuando vas a hacerte una prueba médica, recoger tu medicación o realizar cualquier otro trámite sanitario. Pero estas situaciones no se limitan a los centros de salud: también pueden darse en una entrevista de trabajo, al rellenar un formulario o en una aplicación para ligar.
Para algunas personas trans y no binarias, estas experiencias forman parte de su día a día. No se trata solo de nombres o palabras: cuando se ignora o se niega deliberadamente la identidad de una persona, esta puede sentirse expuesta, cuestionada o discriminada. En el ámbito sanitario, estas experiencias pueden afectar a la confianza en los profesionales y convertirse en una barrera para buscar atención cuando se necesita.
Por eso, respetar el nombre y los pronombres de cada persona es mucho más que una cuestión lingüística. Es una forma de reconocer su identidad y contribuir a una atención sanitaria digna, respetuosa y libre de discriminación.
¿Qué son los pronombres y qué relación tienen con la identidad?
Los pronombres son palabras que utilizamos para referirnos a las personas sin repetir constantemente sus nombres. En nuestro día a día usamos expresiones como él, ella o elle para hablar de alguien. A menudo los utilizamos de manera automática y forman parte de cómo nos comunicamos y nos relacionamos con otras personas.
En español, los pronombres personales pueden expresar género gramatical, como ocurre con él y ella. Muchas personas se sienten cómodas con los pronombres asociados al género que se le asignó al nacer (por ejemplo: “ella” para las mujeres o “él” para los hombres), mientras que otras, como algunas personas trans y no binarias, prefieren utilizar pronombres diferentes.
La identidad de género no siempre coincide con el sexo que se le asignó al nacer a la persona ni con las expectativas sociales sobre cómo debe ser o comportarse esa persona. Los pronombres no definen por sí solos la identidad de nadie, pero utilizar los que una persona emplea para referirse a sí misma es una forma de reconocerla y tratarla con respeto.
Si no sabemos qué pronombres utiliza una persona, podemos preguntárselo con naturalidad y respeto, sin exigirle explicaciones sobre su identidad. Y si nos equivocamos, basta con corregirnos y continuar. Confundir inicialmente los pronombres de alguien puede ser un error; insistir en utilizar otros después de que la persona nos haya corregido, especialmente si se hace de forma deliberada, deja de ser un simple despiste y puede convertirse en una forma de falta de respeto y discriminación.
¿Por qué pueden ser importantes los pronombres en la atención sanitaria?
En el centro de salud, el hospital, la consulta de enfermería o cualquier servicio de salud; esperamos recibir atención sin tener que justificar quiénes somos. Sin embargo, para algunas personas trans y no binarias, explicar su identidad o corregir continuamente cómo se dirigen a ellas puede añadir una dificultad a una situación que ya puede resultar vulnerable.
El respeto al nombre y los pronombres, además de ser cortesía básica, contribuye a crear una relación de confianza entre pacientes y profesionales sanitarios. Cuando alguien se siente escuchado y respetado, puede resultarle más fácil explicar qué le ocurre, compartir información relevante sobre su salud y plantear dudas sobre su tratamiento.
También importa en los procedimientos administrativos y asistenciales. Una persona puede utilizar un nombre distinto del que figura en su documentación, por ejemplo. Si esa diferencia se gestiona sin discreción o sin sensibilidad, puede quedar expuesta, tener que explicar repetidamente su situación o sentirse cuestionada durante una consulta, una prueba diagnóstica o la recogida de medicación.
Además, el trato recibido en los servicios sanitarios puede influir en la disposición de una persona a volver a pedir ayuda. Si una experiencia anterior estuvo marcada por la burla, el cuestionamiento de su identidad o la falta de respeto, puede aumentar la desconfianza y convertirse en una barrera para buscar atención en el futuro. No todas las personas reaccionan igual, pero estas experiencias no deberían formar parte del recorrido de nadie por el sistema sanitario.
Para prevenir situaciones de descriminación, los profesionales pueden adoptar medidas sencillas: preguntar el nombre y los pronombres cuando sea pertinente, evitar preguntas personales que no sean necesarias para la atención, manejar con discreción y respeto la información registrada y, si se equivocan, corregirse y continuar sin convertir el error en el centro de la consulta. Son gestos que contribuyen a una atención más respetuosa, segura y centrada en las necesidades de cada persona.
El respeto a la identidad también importa más allá del género
El respeto a la identidad en la atención sanitaria no afecta únicamente a las personas trans y no binarias. Llamar a cada persona usando los nombres y pronombres adecuados también puede ser importante en el caso de personas migrantes cuyos nombres proceden de otros alfabetos o siguen convenciones distintas a las habituales en español, personas que utilizan un nombre diferente al que figura en su documentación por motivos familiares, culturales o de cualquier tipo, y pacientes cuyos nombres se pronuncian de forma incorrecta de manera reiterada.
En todos estos casos, conviene evitar las suposiciones, preguntar cómo prefiere ser llamada cada persona y tratar su información personal con respeto y discreción. No todas estas situaciones implican discriminación, pero prestar atención a ellas ayuda a construir una atención sanitaria más accesible, cercana y centrada en cada persona.
Preguntas frecuentes sobre pronombres, identidad y salud
¿Qué son los pronombres?
Los pronombres son palabras que utilizamos para referirnos a las personas sin repetir sus nombres. En español, algunos ejemplos son él, ella y elle. La forma que utiliza cada persona puede estar relacionada con su identidad de género y con cómo quiere que se dirijan a ella.
¿Por qué es importante respetar los pronombres?
Respetar los pronombres de una persona es una forma de reconocer su identidad y tratarla con dignidad. En el ámbito sanitario, puede contribuir a generar confianza, facilitar la comunicación entre pacientes y profesionales y evitar situaciones de discriminación.
¿Qué pronombres puede usar una persona no binaria?
Una persona no binaria puede utilizar pronombres como elle, él, ella o distintas combinaciones, según sus preferencias. No existe una única forma de ser una persona no binaria, por lo que lo más respetuoso es no hacer suposiciones y preguntar cuando sea pertinente.
¿Qué significa el pronombre «elle»?
Elle es una forma de pronombre personal de género neutro que algunas personas utilizan para referirse a sí mismas, especialmente algunas personas no binarias. Su uso permite a quienes lo eligen expresar su identidad sin recurrir exclusivamente a las formas masculinas o femeninas. No todas las personas no binarias lo utilizan.
¿Cómo preguntar los pronombres de una persona?
Puedes preguntarlo con naturalidad y respeto cuando sea pertinente para la interacción, por ejemplo: «¿Qué pronombres utilizas?». También puedes presentarte indicando los tuyos para facilitar que la otra persona comparta los suyos si quiere. Si te equivocas, basta con corregirte y continuar, sin exigir explicaciones ni convertir el error en el centro de la conversación.