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5 ejemplos de racismo en la vida diaria que quizá no identificas (y cómo afectan a la salud)

20.03.2026
Voluntarios conversan con un hombre en el parque

¿Tú eres más machista o más racista? Lo bueno de la pregunta que hacía David Broncano en su programa no es que enfrentara a ambas formas de discriminación como si una fuera peor que otra, sino que obligaba a la persona preguntada y a toda su audiencia a plantearse la discriminación como algo contra lo que debemos luchar en nuestra vida diaria.

Porque el racismo no suele venir en forma de agresiones o gritos. A menudo aparece en forma de comentario, de broma, de gesto automático. Y muchas veces quien lo reproduce no lo identifica como racismo.

Pero lo es.

Cuando estas situaciones se repiten -una y otra vez, todos los días- dejan de ser anécdotas. Se convierten en una estructura que condiciona cómo viven las personas y cómo se les trata.

Ejemplos de racismo que muchas veces se normalizan (microrracismos)

No hace falta una intención explícita para que exista racismo. Basta con reproducir ideas y conductas que excluyen a una persona. Estos son algunos ejemplos habituales:

1. “¿De dónde eres de verdad?”

No importa que la persona haya nacido o lleve años viviendo en ese país, que su padre o madre sean de allí, que trabaje y pague impuestos en ese país; si tiene un color de piel distinto, un acento diferente o cualquier rasgo que se asocie con otra nacionalidad parece que nunca podrá ser “completamente” de allí. Eso marca distancia y perpetúa estereotipos nocivos.

2. Usar expresiones racistas sin cuestionarlas

Muchas expresiones se cuelan en el lenguaje cotidiano sin que nadie se detenga a pensar en su origen o en lo que implican. Decirlas sin cuestionarlas contribuye a mantener estereotipos que son falsos y que tienen repercusiones reales. El problema no es solo lo que se dice, sino que se fijan ideas y se normalizan conductas.

 

3. Rechazar a alguien en apps de citas por su origen o color de piel

A menudo se justifican como preferencias personales, pero cuando se usan filtros así para descartar a personas de forma masiva, dibujan un patrón claro: hay cuerpos que se consideran deseables y otros que quedan sistemáticamente fuera.

Eso también es racismo.

4. Halagar desde el exotismo

Utilizar y reproducir estereotipos sobre un grupo de personas, aunque se diga con buena intención, les coloca en un lugar de excepción. Si hablamos de que un grupo o nacionalidad es mejor en los deportes, canta mejor o trabaja más duro los representa como una sorpresa agradable dentro de una expectativa más baja.

5. Invadir el espacio personal por “curiosidad”

Tocar a alguien el pelo, la piel o el cuerpo sin su permiso está mal en cualquier contexto. Suele justificarse como interés o curiosidad, pero lo que transmite es otra cosa: que ese cuerpo es diferente, extraño, disponible.

¿Cómo afecta el racismo a la salud?

Estas situaciones que parecen inofensivas e irrelevantes sí tienen consecuencias en la vida cotidiana de las personas racializadas, incluyendo el acceso a sus derechos y, particularmente a la salud. Influye directamente en cómo enfermamos, cómo nos cuidamos y qué atención recibimos. Conocemos casos de mujeres supervivientes de mutilación genital femenina que al acudir a revisión, han escuchado comentarios como: “¿Qué carnicería te hicieron aquí abajo?”. El desgaste de tener que explicarse constantemente, de ser cuestionada, de anticipar el rechazo, genera un estrés sostenido que impacta en la salud mental y física.

Además, cuando una persona ha vivido muchas situaciones de discriminación en las instituciones—explícitas o sutiles— es más probable que retrase una consulta, que no se sienta escuchada o que desconfíe del diagnóstico. Y eso tiene consecuencias.

También existen evidencias de que las desigualdades sociales —incluida la discriminación— influyen en el acceso y en los resultados en salud. Esto no señala específicamente a profesionales de la salud, sino que destaca la necesidad de formación, mediación cultural e inclusión de distintas personas y realidades al diseñar protocolos.

Cómo combate el racismo Médicos del Mundo

Partimos de una idea fundamental: no puede haber salud sin equidad y sin levantar todas las barreras que impiden a la población disfrutar de ese derecho, incluyendo la discriminación

Trabajamos incorporando un enfoque antirracista en nuestros programas, acompañando a personas para que puedan acceder al sistema sanitario y formando a profesionales para identificar y reducir sesgos.

Aunque este enfoque es transversal a todos nuestros programas, un ejemplo más claro es la Escuela de Empoderamiento Antirracista de Bilbao, un espacio que no solo analiza el problema, sino que construye herramientas colectivas para enfrentarlo.

Porque cambiar estas dinámicas no depende únicamente de decisiones individuales, sino de transformar también los entornos y las instituciones. Así que revisar nuestra conducta no es un gesto simbólico, es una forma concreta de combatir desigualdades que afectan a la vida -y a la salud- de muchas personas.

Trabajador de Médicos del mundo atendiendo a una mujer.