© Olmo Calvo - Médicos del Mundo
Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las personas refugiadas. Una fecha para honrar a todas las personas que han tenido que abandonar sus hogares por una amenaza contra su vida y su bienestar.
¿Qué es una persona refugiada?
Es una persona que se encuentra fuera de su país de origen o en el cual residía habitualmente. Las razones pueden ser diferentes: persecución política, étnica o religiosa; guerras, catástrofes medioambientales o de cualquier otro tipo que supongan una seria amenaza para su vida o la de su familia. Se estima que cada minuto alrededor de 24 personas deben abandonar todo lo que tienen y huir por alguna de las circunstancias anteriormente descritas.
Las personas refugiadas están protegidas por el derecho internacional. Atraviesan situaciones tan complicadas que en la mayoría de las ocasiones tienen que cruzar las fronteras de sus países para buscar seguridad en otros, y así poder conseguir el reconocimiento de “persona refugiada” accediendo a la protección y programas establecidos por Estados, el ACNUR y otras organizaciones especializadas que trabajan en este ámbito.
¿Quién es más vulnerable a un desplazamiento forzado?
Aunque los desplazamientos forzados afectan a cualquier persona, no todas lo viven de la misma forma. Hay factores como la edad o, el género que pueden aumentar los riesgos y las dificultades a las que se enfrentan las personas refugiadas.
La infancia es uno de los grupos más vulnerables. Además de no contar con un entorno seguro, pueden sufrir interrupciones en su educación y problemas de salud tanto física y mental a consecuencia de la violencia o la separación familiar, por ejemplo. Muchos niños y niñas que viven su infancia de esta forma. crecen en contextos de violencia y falta de estabilidad, lo que afecta a su desarrollo y a su bienestar a largo plazo.
Las mujeres refugiadas también enfrentan riesgos específicos como:
- Explotación sexual
- Violencia sexual
- Mutilación genital femenina
- Matrimonios forzados
La violencia sexual y otras formas de violencia de género están entre las violaciones de los derechos humanos más normalizadas, y en situaciones de conflicto puede llegar a usarse incluso como arma de guerra. Según la ONU los conflictos pueden incrementar los niveles de violencia contra las mujeres y las niñas, incluso multiplicar los casos de ejecuciones arbitrarias, tortura, violencia sexual y matrimonio forzoso. Cada vez con mayor frecuencia, las mujeres y las jóvenes son víctimas de la violencia sexual, usada incluso como táctica de guerra.
Las personas mayores y personas con discapacidad, también suelen encontrar barreras para encontrar ayuda o asistencia que se adapte a sus necesidades. En una situación de emergencia, esto conlleva muchos riesgos para la salud. Por eso es necesario entender que cada persona tiene necesidades y experiencias diferentes y que una respuesta eficaz debe adaptarse a todas ellas.
Acceso a la salud para refugiados y refugiadas
El acceso a la salud es un derecho humano. Sin embargo, para muchas personas refugiadas recibir atención médica es un desafío diario y una realidad muy lejana.
Las barreras empiezan a veces incluso antes de abandonar sus hogares, ya que en contextos de crisis humanitarias muchas veces los hospitales están dañados o destruidos y escasean los medicamentos y el personal sanitario.
Durante los desplazamientos todo se complica y las condiciones de vida agravan los riesgos para la salud: trayectos largos, ausencia de agua potable y comida, la exposición a condiciones climáticas extremas o no tener un lugar adecuado donde dormir son factores que pueden provocar enfermedades y agravar problemas de salud ya existentes y muchas veces evitables.
Una vez en su lugar destino destino, las barreras no desaparecen. Las barreras administrativas, económicas, lingüísticas y sociales siguen ahí. En algunos casos estas personas ni siquiera conocen sus derechos o no tienen la documentación necesaria para poder ejercer su derecho a la salud.
Estas situaciones pueden provocar que algunas personas eviten acudir a los servicios de salud, que no sigan sus tratamientos de la misma manera y que tengan mayor desconfianza en el sistema, lo que claramente significa un riesgo para su salud.
Por eso, es importante garantizar que todas las personas puedan acceder a una atención sanitaria segura y accesible. Buscar refugio no debería significar renunciar a la salud.
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¿Qué hace Médicos del Mundo para apoyar a las personas refugiadas?
Médicos del Mundo viene reclamando desde hace años tanto al gobierno del estado español como a la Unión Europea que se comprometan con una política de asilo que proteja a quienes huyen de la guerra o la persecución.
Las personas refugiadas pueden acceder a los servicios que facilita Médicos del Mundo en más de 20 países según sus necesidades: acceso a la salud, prevención y tratamiento de VIH, atención a supervivientes de prostitución y trata, apoyo a supervivientes de mutilación genital femenina, etc.
Si estás en España y te encuentras en alguna de las situaciones que describimos, puedes contactar con la sede de tu comunidad autónoma.
Preguntas y respuestas sobre las personas refugiadas
¿Qué es una persona refugiada?
Una persona refugiada es aquella que ha tenido que abandonar su país para proteger su vida, su seguridad o sus derechos fundamentales por motivos como la persecución, violencia o conflictos.
¿Qué diferencia hay entre una persona refugiada y una persona migrante?
Aunque ambas abandonan su país de origen en busca de una vida mejor o más segura, la diferencia principal está en cuales son las razones que empujan esa decisión. En el caso de las personas migrantes, se desplazan por motivos diversos como puede ser buscar mejor calidad de vida, oportunidades laborales o educativas, o escapar de situaciones de pobreza. Las personas refugiadas, por otra parte, se ven obligadas a abandonar su país debido a los conflictos armados, la violencia o la vulneración de los derechos humanos que representan una amenaza.
¿Por qué el acceso a la salud es más difícil para las personas refugiadas?
Las personas refugiadas pueden encontrarse con barreras administrativas, económicas, lingüísticas o sociales que dificultan mucho el acceso a la atención sanitaria. Muchas veces no conocen sus derechos y se enfrentan a prejuicios y discriminación incluso dentro del sistema de salud.
¿Cómo afecta el desplazamiento forzado a la salud?
El desplazamiento puede tener consecuencias para la salud tanto física como mental. Las condiciones del viaje, la escasez de agua potable y alimentos o la interrupción de tratamientos médicos suponen un grave riesgo para la salud.
La exposición prolongada a situaciones de violencia, estrés, la pérdida de seres queridos o el trauma también tienen un gran impacto sobre la salud mental.
¿Cómo afectan los conflictos y el desplazamiento a las mujeres y las niñas?
Las mujeres y niñas están particularmente expuestas a mayores riesgos de violencia de género, y dificultades para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva.
¿Por qué es importante garantizar el acceso universal a la salud?
La salud es un derecho humano fundamental y por tanto es necesario garantizar una atención sanitaria de calidad, accesible y digna para todas las personas sin importar sus circunstancias.