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El hambre también enferma: salud y nutrición van de la mano

13.02.2026

Cuando falta comida, no solo se vacía el plato: el cuerpo empieza a fallar.

La desnutrición debilita, deteriora la salud y puede derivar en consecuencias graves y muchas veces, irreversibles. Sin acceso a una alimentación adecuada y suficiente, el organismo pierde los nutrientes que necesita para funcionar, y poco a poco se vuelve más frágil, más vulnerable y menos capaz de resistir infecciones y enfermedades.

Las consecuencias de la desnutrición son especialmente graves en contextos de pobreza extrema, crisis humanitarias y desplazamientos ya que el acceso a alimentos, agua y atención sanitaria es limitado y en algunos casos, inexistente. Esta realidad es la que se vive hoy en muchos países como pueden ser Haití, donde la inseguridad política y económica repercute en la alimentación de las personas, o en Sudán del Sur, donde los desplazamientos dificultan a la población poder cubrir sus necesidades básicas.

Aunque son muchos los países que atraviesan situaciones similares.

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Si bien la desnutrición es grave para todas las personas, en estos contextos se convierte en un factor de riesgo determinante.

Esta desnutrición no solo tiene un impacto en la salud del individuo, sino que también afecta a familias y comunidades enteras. Mujeres embarazadas que enfrentan riesgos durante su gestación y parto, niños y niñas que nacen en condiciones de desnutrición extremas o personas responsables de otras, que pierden la capacidad de poder atender y cuidar a sus familias.

Por todo esto es imprescindible combatir el hambre para proteger así la salud y la vida de las poblaciones más vulnerables.

¿Qué ocurre cuando el cuerpo no recibe lo que necesita?

Como explica la OMS, la desnutrición es una amenaza grave para la salud que debilita la capacidad del organismo para combatir infecciones y recuperarse de enfermedades. ¿Por qué ocurre esto? La alimentación está relacionada directamente con el sistema inmune, es decir, con las defensas del cuerpo.

Cuando el cuerpo no obtiene los nutrientes necesarios para funcionar, se produce una falta de energía que debilita el organismo poco a poco. Esto afecta al sistema inmune, ya que, sin esos nutrientes necesarios, es mucho más fácil enfermar. En una situación de desnutrición, infecciones comunes que podrían curarse fácilmente pasan a ser potencialmente mortales.

Además, el impacto alimentario no solo tiene que ver con las defensas, sino que también afecta gravemente a los órganos vitales como el corazón, hígado o el cerebro, que pueden verse afectados.

Algunos de los síntomas más característicos de la desnutrición:

  • Pérdida de peso.
  • Cansancio y debilidad extrema.
  • Mareos y desmayos.
  • Baja temperatura corporal.
  • Infecciones frecuentes.
  • Dificultad para la concentración

Todo esto genera un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente. La imposibilidad de alimentarse bien debilita el organismo, favorece la aparición de enfermedades, y sitúa a las personas en circunstancias muy vulnerables. Esta situación dificulta todavía más sus capacidades para cuidar de su salud y llegar a alimentarse bien.

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Niños, niñas y mujeres embarazadas, los más vulnerables

Durante el embarazo, aumentan de forma significativa las necesidades nutricionales de las mujeres, ya que no sólo ellas deben alimentarse bien, sino que deben cubrir las necesidades del bebe que están gestando. Sin embargo, hay muchas veces que estas necesidades no se satisfacen adecuadamente, lo que puede provocar esta desnutrición. La falta de una alimentación equilibrada y suficiente, afecta gravemente a la salud materna, lo que tiene consecuencias serias tanto para la madre, como para el bebe. Una mala salud materna favorece las complicaciones durante el embarazo , parto y posparto, y la situación se complica más en los contextos en los que hay dificultades para acceder a la atención sanitaria.

En el caso de los niños y niñas, la nutrición infantil es extremadamente importante para su crecimiento y desarrollo. Una desnutrición infantil puede tener consecuencias en su desarrollo físico y cognitivo, que puede convertirse en una situación irreversible, además de abrir la puerta a enfermedades y problemas de salud a largo plazo.

Algunas de las consecuencias de la desnutrición en mujeres y niños pueden ser:

  • Debilidad del sistema inmune que aumenta el riesgo de contraer enfermedades.
  • Retrasos del desarrollo cognitivo.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Complicaciones durante el embarazo.
  • Malformaciones congénitas en el bebé.
  • Anemia materna.
  • Problemas de lactancia.

La desnutrición durante el embarazo no solo es un riesgo para la salud materna, también se traduce en un desafío para la salud del bebé y su desarrollo en el futuro.

Qué hace Médicos del Mundo frente al hambre

Desde Médicos del Mundo, nos implicamos activamente en la lucha contra el hambre y la desnutrición aguda, especialmente en los contextos donde las poblaciones son más vulnerables a sufrir esta condición.

Nuestros equipos desarrollan programas de alimentación como pueden ser la distribución de alimentos, controles de peso o seguimiento médico de las personas que ya se encuentran en situación de desnutrición.

La intervención nutricional no es solo tratar las consecuencias, sino actuar de manera preventiva a través de la educación alimentaria y la formación para familias y profesionales. De esta forma, la lucha contra el hambre no solo salva vidas hoy, sino que protege las vidas del futuro.

Dona para que el hambre no sea una condena

El hambre no debería ser una condena para nadie. Tu donación alimenta, previene enfermedades y salva vidas.

Colaborar con Médicos del Mundo es una forma de garantizar la salud  y nutrición a las personas más vulnerables.

Hoy puedes donar contra el hambre, favorecer una alimentación urgente y ayudar a que miles de personas crezcan con salud y dignidad. Porque combatir el hambre, es combatir la enfermedad.