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Consecuencias de la austeridad para el acceso al derecho a la salud de las mujeres

Un grupo de integrantes de la Plataforma Nasida escenifican ante el Palacio de Navarra el fallecimiento del Plan Nacional del Sida.

Consecuencias de la austeridad para el acceso al derecho a la salud de las mujeres

28 de mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

En el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, desde Médicos del Mundo denunciamos que la excusa de la crisis se esté aprovechando para desmontar los avances conseguidos en el estado del bienestar en beneficio del derecho de las mujeres a acceder al más alto nivel posible de salud, entendiéndola como el completo bienestar físico, mental y social.

El 28 de mayo fue proclamado por la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos en el año 1987 y, en conmemoración de esta fecha, nuestra organización quiere hacer hincapié en el impacto negativo de los recortes en políticas sociales sobre la salud de las mujeres.

El Parlamento Europeo, en su sesión de marzo, indicó:

Las mujeres se enfrentan a una crisis silenciosa que ha empeorado notablemente sus condiciones de vida. Antes de que comenzara esta crisis económica ya había una tasa importante de desempleo femenino, y eran en su mayoría las mujeres quienes ostentaban contratos precarios, a tiempo parcial y con bajos salarios. Desgraciadamente, con las políticas de austeridad las mujeres sufren en la actualidad un doble castigo".


Este doble castigo se puede ver claramente reflejado en la sobrecarga de trabajo que las mujeres están asumiendo a causa de la reducción en políticas sociales, puesto que al ser las tradicionales “cuidadoras”, los recortes en la Ley de Dependencia y en las becas de las guarderías y la reducción de los días de hospitalización están suponiendo que servicios que deberían ser asumidos por el estado, vuelvan a los hogares, aumentando de este modo la dificultad de que las mujeres se incorporen al mercado de trabajo e incrementando la presión y el estrés que ya venían sufriendo.

Con la excusa de la crisis se está implantando el estado de las desigualdades, un modelo que quiere volver a recargar el cuidado en las familias. Asimismo, dentro de esta misma tendencia, se usa la supuesta necesidad de aplicar medidas de austeridad para promover políticas oportunistas que no tienen que ver con la crisis y sí con el ideología política, como son las constantes amenazas de retroceso en materia de derechos y salud sexual y reproductiva.

Podemos concluir que ahora más que nunca es importante poner el punto de mira en el valor añadido que nos otorgan los enfoques de derechos humanos y género, ya que nos permiten poner el foco en las obligaciones del estado e identificar aquellos grupos vulnerables que precisan de especial protección.

Factores determinantes en la salud

El Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) de Naciones Unidas señala que debido a la diferente socialización de hombres y mujeres existe una serie de factores que determinan el mayor o menor disfrute del derecho a la salud de las mujeres y que deben ser tenidos en cuenta por los estados a la hora de aplicar programas y planes por la equidad de género:

  • Factores biológicos, que son diferentes para la mujer y el hombre, como la menstruación, la función reproductiva y la menopausia. Otro ejemplo es el mayor riesgo que corren las mujeres de resultar expuestas a enfermedades transmitidas por contacto sexual.
  • Factores socioeconómicos, que son diferentes para las mujeres en general y para algunos grupos de mujeres en particular. Por ejemplo, la desigual relación de poder entre la mujer y el hombre en el hogar y en el lugar de trabajo puede repercutir negativamente en la salud y la nutrición de las primeras. Las distintas formas de violencia de las que pueda ser objeto pueden afectar a su salud. Las niñas y las adolescentes con frecuencia están expuestas a abuso sexual por parte de familiares y hombres mayores, y corren el riesgo de sufrir daños físicos y psicológicos y embarazos indeseados o prematuros. Algunas prácticas culturales o tradicionales, como la mutilación genital femenina o los matrimonios intergeneracionales con menores de edad, conllevan también un elevado riesgo de muerte y discapacidad.
  • Factores psicosociales, en los que figuran la depresión, en general, y la depresión en el período posterior al parto, en particular, así como otros problemas psicológicos, como los que causan trastornos alimenticios, tales como anorexia y la bulimia.
  • Falta de respeto del carácter confidencial de la información, algo que afecta tanto a los hombres como a las mujeres, pero puede disuadir a éstas de obtener asesoramiento y tratamiento y, por consiguiente, afectar negativamente su salud y bienestar. Por esa razón, las mujeres estarán menos dispuestas a obtener atención médica para tratar enfermedades de los órganos genitales, utilizar medios anticonceptivos o atender a casos de abortos incompletos, y en los casos en que haya sido víctima de violencia sexual o física.