¿Te imaginas que ir a trabajar cada día supusiera poner tu salud en riesgo? En algunos casos, ir al trabajo supone exponerse a condiciones que pueden afectar a la salud. El empleo en estos casos no es solo una fuente de ingresos, sino que se convierte en un espacio de riesgo constante.
Los derechos laborales no llegan igual a todas las personas. Las desigualdades siguen muy presentes especialmente en los empleos más precarios. La falta de regulación, el miedo a perder el empleo, o las necesidades económicas son motivos que llevan a las personas a aceptar estas condiciones que ponen en riesgo su salud física y mental.
Si bien se ha avanzado mucho en cuestión de derechos laborales, todavía existen grandes desigualdades y factores de riesgo como pueden ser:
- Utilización de maquinaria sin protección
- Exposición a sustancias peligrosas sin la protección adecuada.
- Entornos inseguros.
- Contratos inestables o incluso ausencia de contrato.
- Jornadas largas sin descansos.
- Salarios insuficientes.
Es imprescindible garantizar entornos laborales seguros y dignos para todas las personas. Por eso hablar de salud laboral es necesario y urgente.
¿Qué es la salud laboral y por qué importa?
La salud laboral son las medidas, prácticas y derechos destinados a proteger y cuidar la salud física y mental de las personas en sus entornos laborales. No es solo evitar accidentes. Se trata de garantizar que todas las personas tengan condiciones de trabajo dignas, y que puedan desarrollar su actividad laboral sin poner en riesgo su salud.
La salud laboral implica:
- Seguridad en el empleo
- Prevención de riesgos laborales
- Entornos de trabajo seguros
- Descansos y jornadas laborales adecuadas
- Acceso a atención sanitaria
- Igualdad de condiciones y no discriminacion laboral
Según la OMS los entornos de trabajo seguros y sanos no solo son un derecho fundamental, sino que también tienen más probabilidades de minimizar la tensión y los conflictos en ese ámbito y mejorar la fidelización del personal, así como el rendimiento y la productividad laborales.
Un buen entorno laboral, favorece a los trabajadores y también a la sociedad, porque un empleo seguro y digno se traduce en bienestar para el trabajador, para su entorno y para el bienestar social.
Sin embargo, cuando estas condiciones no se cumplen las consecuencias pueden ser graves y duraderas, ya que el trabajador puede desarrollar problemas de ansiedad o estrés entre otros.
Por todo esto, apostar por la salud laboral es apostar por el bienestar de la sociedad en la que vivimos.
Los más pobres, los más expuestos
Si bien un entorno laboral inseguro es un riesgo para todos los trabajadores y trabajadoras, hay personas que se encuentran en situaciones particularmente vulnerables y que se ven todavía más afectadas por esta situación.
Los trabajos precarios, suelen ser inestables y las condiciones pueden ser especialmente duras.
Algunas de las consecuencias más habituales son:
- Lesiones por accidentes laborales evitables.
- Problemas de salud mental por estrés, explotación laboral o inseguridad.
- Problemas de salud a consecuencia de la exposición a productos o esfuerzos excesivos.
- Exclusión sanitaria.
La combinación entre pobreza, vulnerabilidad y falta de derechos laborales, provoca un círculo vicioso del que es difícil salir, y donde la salud queda en el punto de mira constantemente.