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8M: sin mujeres en los estudios científicos, no hay salud para todas

05.03.2026
este 8M recordamos: si los estudios científicos no incluyen a las mujeres, tampoco hay derecho a la salud en igualdad

© Eduard Kryzhanivski

El 8 de marzo es un recordatorio colectivo: la igualdad no es un eslogan, es una cuestión de derechos. En los últimos años los colectivos que defienden los derechos de las mujeres han dejado claro que: sin servicios públicos fuertes, sin justicia social y sin políticas que protejan a quienes viven en mayor vulnerabilidad, no hay vidas dignas; y que además de que el avance hecho en muchas materias está bajo amenaza, aún quedan muchas reivindicaciones por empezar.

Desde Médicos del Mundo añadimos: sin investigación científica que incluya a las mujeres, tampoco hay derecho a la salud en igualdad.

8M: un día para reivindicar derechos, también en la investigación médica

Durante décadas, la medicina ha investigado, diagnosticado y aplicado tratamientos tomando como referencia el cuerpo masculino como estándar, debido a una profunda infrarrepresentación de las mujeres en ensayos clínicos y estudios médicos.

Esto puede tener muchas consecuencias en la salud de las mujeres:

  • Retrasos en el diagnóstico: Cuando la investigación médica toma como referencia principal el cuerpo masculino, los patrones de enfermedad que no encajan en ese modelo se detectan más tarde. Esto ocurre, por ejemplo, en patologías cardiovasculares, donde los síntomas en mujeres pueden ser distintos a los descritos clásicamente.
  • Invisibilización de ciertos síntomas: Muchos síntomas que afectan de forma específica o diferente a las mujeres han sido históricamente minimizados o atribuidos a causas emocionales, hormonales o psicológicas sin una base clínica sólida.
  • Tratamientos inadecuados: Las diferencias en metabolismo, respuesta farmacológica o efectos secundarios pueden no estar bien estudiadas en mujeres, lo que impacta directamente en la eficacia y seguridad de los medicamentos.

Más estudios científicos para mujeres

Los tampones se inventaron hace casi un siglo y recientemente se ha descubierto que pueden contener metales pesados y ser tóxicos para las mujeres que los usan ¿Cómo es posible que productos utilizados masivamente por mujeres durante décadas no hayan sido objeto de investigación exhaustiva desde el inicio? Porque durante años se ha tratado el cuerpo masculino como norma universal y se ha priorizado problemas que afectan mayoritariamente a hombres.

Mientras tanto, muchas de las investigaciones que sí ponen a la mujer en el centro están centrados en campos como:

  • La fertilidad
  • El control reproductivo
  • La medicina estética

Es por eso que la Unión Europea ha emitido sus recomendaciones en el informe Gendered Innovations 2: How Inclusive Analysis Contributes to Research and Innovation sobre cómo abordar la desigualdad en estudios médicos y biomédicos mejorando el diseño científico, no solo en “añadiendo mujeres” a las muestras:

1. Integrar el análisis de sexo y género desde el diseño del estudio: No basta con equilibrar la muestra. La Comisión Europea recomienda que el análisis de sexo y género se incorpore desde la fase de formulación de la hipótesis y la recogida de datos, ya que las diferencias biológicas o sociales podrían influir en la aparición y diagnóstico de ciertas enfermedades o en la respuesta al tratamiento

2. Diseñar ensayos clínicos inclusivos y con poder estadístico suficiente: no puede ser solo una representación simbólica de mujeres, sino que tengan peso estadístico relevante.

3. Desagregar y analizar los datos por sexo: Si no se analizan las diferencias y se hacen estudios comparativos, aunque la muestra sea equilibrada, la desigualdad persiste

4. Revisar variables clínicas y criterios diagnósticos: Muchos estándares diagnósticos se construyeron sobre poblaciones masculinas, así que instrumentos como los valores de referencia o los protocolos de cribado deben ser revisados.

5. Incorporar la interseccionalidad: las investigaciones científicas deben reflejar todas las variables de la desigualdad: edad, etnia, contexto cultural…

6. Exigir justificación científica cuando no se incorpore el análisis: Si un estudio no considera el análisis por sexo y género, debe explicarlo de forma explícita y fundamentada.

Ya hay muchos ejemplos. La desigualdad en la investigación médica tiene consecuencias muy reales en las vidas y la salud de muchas mujeres en todo el mundo. Por eso reivindicamos este 8M que la igualdad también se construye en los laboratorios.