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¿Cuál es el estado de salud del conflicto en Ucrania?

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Lo más urgente en un conflicto armado es tratar las heridas causadas por la guerra, pero también lo es hacer frente a los trastornos de salud mental y psicológicos que se producen y que no se ven.

© Médicos del Mundo

El colapso del sistema de salud es una de las consecuencias más dramáticas que sufre la población en estos tres meses de conflicto en Ucrania. A principios de marzo dieron la vuelta al mundo las imágenes de mujeres embarazadas y bebés recién nacidos, supervivientes de un bombardeo perpetrado contra un hospital materno infantil en la ciudad de Mariúpol. Fotos y vídeos que reflejaban la crudeza de una de las consecuencias más duras de todo conflicto armado: el riesgo y dificultades de la población para recibir el derecho a la atención sanitaria. Una realidad que también se cumple en Ucrania.

Además de los ataques perpetrados contra infraestructuras sanitarias, las líneas de suministro no funcionan y las necesidades de salud de la población se disparan debido al conflicto armado.

Por un lado, la falta de medios materiales y humanos ha afectado directamente a los programas regulares de salud. Por ejemplo, el programa de vacunación infantil corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos de cobertura. O, los programas de tuberculosis y VIH se han interrumpido, lo que impide el acceso a los medicamentos de los pacientes y un retraso o paralización en su tratamiento.

La escasez de medicamentos y suministros médicos es otro gran obstáculo. Las empresas farmacéuticas ucranianas y sus centros logísticos estaban situadas en el centro, este y sur del país, loque ha dificultado su distribución a la población.

En las zonas bajo bombardeos, la destrucción de las infraestructuras civiles convierte en un infierno el día adía de sus habitantes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el número de ataques contra instalaciones sanitarias en Ucrania desde el inicio del conflicto armado ya ha superado los dos centenares. Del total (235 ataques), 167 han afectado a instalaciones sanitarias, 28 al transporte, incluidas las ambulancias, que se han cobrado 75 vidas y han herido a 59 personas. En Ucrania se producen más del 68% de todos los atentados contra la atención sanitaria en todo el mundo en lo que va de 2022.

En las zonas sitiadas los servicios esenciales se han interrumpido, especialmente la atención médica, debido a que la población se ha visto obligada o sobrevivir durante largos periodos sin acceso a alimentos, agua, electricidad, bajo la amenaza de bombardeos.

Y, aquellas áreas libres de ataques, a pesar de ser lugares más seguros, sufren la presión hospitalaria al ser refugio para cerca de 8 millones de personas que, según ONU, se han desplazado internamente.

Sin duda, la reducción del acceso a la atención sanitaria y a los medicamentos afectará a la calidad y esperanza de vida. Esto posiciona a las personas mayores en una situación de especial vulnerabilidad. Y es que se estima que el 20% de la población ucraniana tiene 60 años o más, siendo la proporción más alta de personas mayores en un entorno humanitario. Un dato que preocupa ya que las personas mayores suelen estar afectadas por enfermedades crónicas a las que no pueden hacer frente por falta de tratamientos.

Cómo defender el derecho a la salud en este conflicto

El diagnóstico de la salud en Ucrania es grave, pero también existe un compromiso por revertir esta situación. “En este periodo hemos asistido a un esfuerzo tremendo por parte del sistema sanitario y de ONG para garantizar el derecho a la salud de la población. En un contexto de conflicto, curar heridas y apoyar la salud mental de las personas no solo es un derecho inalienable e incuestionable, es además la base de todo lo demás”, ha señalado Nieves Turienzo, presidenta de Médicos del Mundo, organización humanitaria que trabaja en Ucrania desde 2015 que ha ofrecido un encuentro abierto a periodistas en su sede en Madrid.

Lo más urgente en un conflicto armado es tratar las heridas causadas por la guerra, pero también lo es hacer frente a los trastornos de salud mental y psicológicos que se producen y que no se ven.  Y Médicos del Mundo se guía por esas dos líneas de actuación, atendiendo a personas desplazadas y no desplazadas en Donetsk, Lugansk, Jarkov, Dnipro, Chernovtis y Bucha.

La distribución de material sanitario, evaluación de necesidades, atención primaria directa tanto en unidades móviles como en centros sanitarios; son algunas de las funciones que desarrolla esta ONG en Ucrania. Por ejemplo, en tan solo un mes, han atendido a cerca de 700 personas en Chernovtsi a través de su programade visitas de servicios médicos esenciales a población desplazada interna.

La mejora de la salud mental de la población es otro pilar fundamental de su intervención, que consiste en sesiones de apoyo grupal, asistencia psicosocial individual y apoyo a la atención primaria con atención psicológica a pacientes con somatizaciones, llegando a zonas tan afectadas por la violencia y desapariciones como el distrito de Bucha, a las afueras de Kiev. Allí, Médicos del Mundo realiza intervenciones psicológicas centradas en la atención al trauma y al duelo complejo, que, junto a síntomas de ansiedad, son las reacciones psicológicas más observadas. Y es que, como ha recalcado Ricardo Angora, coordinador de salud mental en la emergencia de Ucrania, “atender las necesidades de salud mental de la población debe ser una prioridad para las organizaciones humanitarias”.