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Un mes después del terremoto, la prioridad para sanar Venezuela es la salud mental

Noticias 24.07.2026
Las heridas de de salud mental tras el terremoto en Venezuela amenazan con convertirse en una segunda emergencia.

Un mes después del terremoto que devastó amplias zonas de Venezuela, como Caracas y La Guaira, las sirenas han dado paso al silencio. Las labores de rescate avanzan hacia su recta final, pero para miles de personas la emergencia está lejos de terminar. Mientras la atención se centra en la reconstrucción de viviendas e infraestructuras, Médicos del Mundo advierte de que la recuperación de Venezuela pasa ahora por atender otra crisis menos visible: la salud mental. 

El terremoto dejó edificios derrumbados, familias separadas y personas desplazadas. También dejó un profundo impacto emocional que empieza a hacerse más evidente conforme disminuye la adrenalina de los primeros días. Ansiedad, miedo, insomnio, estrés postraumático y duelos que aún no han podido cerrarse son algunas de las consecuencias que los equipos de la organización encuentran cada día sobre el terreno. 

La emergencia, explica la organización, ha entrado en una nueva fase. Tras atender las lesiones más graves y las necesidades inmediatas, el reto es evitar que las secuelas psicológicas se cronifiquen y garantizar que la población siga teniendo acceso a atención sanitaria, especialmente en salud mental y apoyo psicosocial, dos ámbitos que suelen quedar relegados una vez desaparece el foco mediático. 

 

Tras el terremoto en Venezuela, los rescatistas también necesitan ser rescatados

El desgaste emocional no afecta únicamente a quienes lo han perdido todo. Los equipos de rescate comienzan también a mostrar signos de fatiga después de semanas enfrentándose a escenas de enorme dureza. 

«Empiezo a notar que ya hay mucha necesidad de terapia emocional por el estrés postraumático. Se empieza a sentir un poco más la fatiga emocional«, reconoce Germán Bello, rescatista. 

«Sabemos que todavía hay que aguantar un poco más. No nos podemos quebrar porque tenemos mucho por hacer todavía«, añade Manuel Rojas, de 26 años. 

Para los profesionales que intervienen en una catástrofe existe además una dificultad añadida: sentir que deben mantenerse fuertes para seguir ayudando a los demás. 

«Los rescatistas y el personal sanitario muestran una gran resistencia a reconocer su propio malestar porque entienden que no hay tiempo para atenderse a sí mismos. Sin embargo, precisamente por eso son uno de los colectivos con mayor riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático«, explica Marina Stussi, coordinadora de salud mental de Médicos del Mundo en el terremoto de Venezuela. 

Duelos que todavía no han terminado

A diferencia de otras emergencias, en un terremoto el duelo suele prolongarse durante semanas. Muchas familias siguen esperando noticias de sus seres queridos o la recuperación de sus cuerpos para poder empezar a despedirse. 

«Durante los primeros días las personas están centradas en sobrevivir y resolver. Pero conforme pasa el tiempo aparece el cansancio y conectan con el dolor, la pérdida y la desesperación«, apunta Stussi. 

Los niños, entre los colectivos más vulnerables en materia de salud mental

La infancia constituye uno de los grupos que más preocupa a los equipos desplegados sobre el terreno. 

«Hay muchos niños con un enorme trauma psicológico. Muchos tienen miedo de volver a sus casas incluso cuando las viviendas siguen siendo habitables«, añade Ricardo Angora, psiquiatra de Médicos del Mundo desplegado en Venezuela. 

Los profesionales están observando alteraciones del sueño, dependencia constante de sus padres, miedo a quedarse solos y cambios de comportamiento que dificultan aún más la vida de unas familias que, además del impacto emocional, han perdido viviendas, ingresos y medios de vida. 

Para ellos, recuperar pequeñas rutinas cotidianas y sentirse acompañados es una parte esencial del proceso de recuperación. Explicarles lo ocurrido con honestidad, adaptándose a su edad, jugar con ellos y ofrecerles un entorno seguro contribuye a reducir el impacto psicológico de la catástrofe. 

«Sobrevivir no significa haber superado el terremoto»

Las consultas psicológicas reflejan historias que van mucho más allá de la pérdida de viviendas o pertenencias. 

Ricardo Angora relata el caso de un hombre recién jubilado que había invertido todos los ahorros de 35 años de trabajo en una vivienda que el terremoto destruyó. «Ha sobrevivido, pero siente que ha perdido la posibilidad de volver a empezar. No encuentra ninguna salida.» 

Historias como esta se repiten entre personas mayores, familias que han perdido sus hogares y ciudadanos que afrontan ahora un futuro marcado por la incertidumbre. 

Por ello, Médicos del Mundo insiste en que la atención en salud mental debe comenzar cuanto antes. Intervenir de forma temprana ayuda a reducir la intensidad del impacto emocional, fortalece la resiliencia de las personas afectadas y disminuye el riesgo de que el trauma derive en trastornos psicológicos más graves. 

La organización, presente en Venezuela desde 2019, está reforzando la atención primaria de salud, el apoyo psicosocial y la atención psicológica con especial atención a las personas desplazadas y a los colectivos más vulnerables. Porque un mes después del terremoto, cuando las cámaras empiezan a marcharse, la reconstrucción más difícil apenas acaba de comenzar: la de la salud mental.