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4 años de guerra en Ucrania: sostener la salud en medio del conflicto

16.02.2026

Cuatro años después del inicio de la guerra a gran escala, el sistema sanitario de Ucrania sigue funcionando, pero el acceso a la atención es cada vez más difícil. Los ataques en curso, la infraestructura dañada, la inseguridad y los problemas de desplazamiento han dificultado incluso el acceso a servicios médicos básicos, especialmente para las personas que viven cerca de la línea del frente.

En muchas comunidades, los hospitales y centros de salud siguen existiendo, pero la distancia, los bombardeos, los cortes de electricidad, la falta de transporte y la escasez de personal impiden que las personas reciban atención a tiempo. Esta brecha entre los servicios disponibles y el acceso real afecta a comunidades enteras y, con mayor intensidad, a personas mayores, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas y quienes no pueden salir de sus hogares.

Del papel a la realidad: cuando existir no significa poder acceder

Estos cuatro años de guerra, no se miden solo en ataques. Se miden en obstáculos y barreras que enfrenta la población en el día a día.

Muchos de los servicios públicos aún existen, pero muchas personas no pueden utilizarlos.

¿Cuáles son las principales barreras?

  • La inseguridad limita la movilidad, sobre todo en las zonas más cercanas al frente.
  • Los cortes de electricidad y las infraestructuras dañadas afectan al funcionamiento de los centros de salud.
  • Las distancias aumentan, especialmente en zonas rurales.
  • Los costes de medicamentos, pruebas, consultas o transporte son muy elevados.

Estas barreras provocan que muchas personas retrasen o directamente no busquen atención médica. No porque no exista un centro de salud en su región, sino porque llegar hasta él implica costes elevados que a veces no pueden asumir, riesgos y dificultades. Así, la brecha entre los servicios existentes y los que realmente se pueden utilizar, se va haciendo más y más grande, siendo una de las consecuencias más claras después de estos cuatro años de guerra.

La situación es particularmente grave para las personas más vulnerables:

Mayores, las personas con discapacidad y quienes viven con enfermedades crónicas; ya que dependen de atención continua, medicación regular y, en muchos casos, apoyo físico para desplazarse.

Esas barreras para obtener atención médica tienen consecuencias directas para su salud: retrasos a la hora de buscar atención, interrupciones en tratamientos esenciales —sobre todo en enfermedades crónicas— y una dependencia cada vez mayor de servicios humanitarios o de la compra privada de medicamentos. Para muchas personas, mantener el tratamiento no es solo cuestión de salud, sino de supervivencia. Por eso, garantizar que nadie quede atrás es una prioridad urgente en la respuesta sanitaria en Ucrania.

El personal sanitario en Ucrania: cansado y cada vez más reducido

En Ucrania, los servicios de salud han podido mantenerse en marcha durante la guerra gracias a la enorme capacidad de adaptación del personal sanitario. Para sostener la atención en el día a día, los equipos han tenido que repartirse tareas, asumir nuevos roles, formarse sobre la marcha e integrar apoyo básico de salud mental en la atención primaria. Son medidas que funcionan a corto plazo, pero que también ponen en riesgo la calidad de la atención y hacen muy difícil mantener este nivel de esfuerzo durante mucho tiempo.

La situación del personal muestra hasta qué punto el sistema está al límite: en algunas zonas rurales y de línea de frente faltan hasta la mitad de los profesionales necesarios; muchas personas trabajadoras de la salud superan los 60 años; y el estrés y el desgaste emocional son constantes. A esto se suma la ausencia de apoyos formales para cuidar su bienestar. Todo ello hace que el sistema sanitario ucraniano dependa demasiado de la resistencia de su personal y subraya la necesidad urgente de invertir en quienes sostienen la atención cada día.

Salud mental y desgaste: una emergencia invisible

Si bien estos últimos años han sido especialmente duros, es importante recordar que este desgaste no surge de un conflicto reciente ya que la violencia y la inestabilidad afectan a la población desde el año 2014. Tantos años de conflicto dejan una huella profunda que no siempre se ve. Las constantes alarmas antiaéreas, los bombardeos, el desplazamiento, los apagones y la incertidumbre prolongada han provocado niveles generalizados de ansiedad, insomnio y trastornos depresivos. Las solicitudes de apoyo psicológico están aumentando de forma significativa.

Pero, además, pedir ayuda no siempre es fácil. Muchas personas no saben dónde acudir, y en las zonas más cercanas al frente, la prioridad es sobrevivir día a día. Además, el estigma siempre está presente.

Médicos del Mundo integra la salud mental y el apoyo psicosocial en su respuesta sanitaria. Psicólogos y psicólogas trabajan con las comunidades a través de consultas individuales, sesiones grupales y actividades psicoeducativas. Con el tiempo, las personas se muestran más abiertas, hablan sobre sus experiencias y comienzan a reconstruir la confianza, tanto en los demás como en sí mismas, aunque la población aún arrastre el estigma y los insuficientes recursos para atender el daño psicológico que deja una guerra.

4 años después: ¿Cuál es la respuesta de Médicos del Mundo en Ucrania?

Desde el año 2014 Médicos del Mundo trabaja en Ucrania para facilitar el acceso a la atención sanitaria en las regiones más afectadas por la guerra.

En este punto del conflicto, nuestra intervención se centra especialmente en las zonas más necesitadas y con más dificultades para acceder a los servicios sanitarios. La estrategia es clara: llevar la atención hasta donde están las personas.

Nuestros equipos se desplazan directamente a aldeas y hogares. Ofrecen consultas de atención primaria, distribuyen medicamentos esenciales, apoyan el manejo de enfermedades crónicas, facilitan derivaciones y hospitalizaciones cuando es necesario, y atienden a personas que, de otro modo, quedarían sin asistencia.

Para muchos pacientes, esto significa no tener que emprender desplazamientos peligrosos o imposibles.

Guardianes de la salud en Ucrania

Por qué este apoyo es esencial

La guerra en Ucrania continúa. Las necesidades evolucionan, pero no disminuyen. Aunque el sistema sanitario no ha colapsado, el acceso a la atención sigue bajo amenaza constante.

Al llevar la atención sanitaria directamente a las personas, fortalecer los servicios locales y abordar tanto las necesidades físicas como las de salud mental, Médicos del Mundo continúa acompañando a las comunidades que viven bajo el peso de un conflicto prolongado.

Esta asistencia sigue siendo esencial. Y para miles de personas, es, sencillamente, una cuestión de vida o muerte.

Este trabajo es posible gracias al apoyo financiero de la ayuda humanitaria europea.