Según los últimos datos del Índice de Paz Global (GPI), actualmente hay más de 50 conflictos armados en el mundo que involucran, de forma directa e indirecta, a más de 90 países.
Esto significa un número récord de conflictos, un aumento del gasto militar y una competencia geopolítica cada vez mayor, sobre todo entre las principales potencias mundiales.
Pero lo peor de todo son las pérdidas humanas, que no solo se producen por el elevadísimo número de personas fallecidas, civiles y militares, sino por los ataques a los hospitales y centros de salud, el colapso de las infraestructuras sanitarias o los brotes de enfermedades provocados por la falta de recursos básicos como el agua potable y los alimentos y este limitado acceso a los servicios sanitarios.
Necesitamos más recursos económicos para combatir las consecuencias de estos conflictos armados antes de que se conviertan en graves crisis humanitarias, como ocurre en Gaza, Ucrania o Siria. Se necesita incidir en las políticas tanto locales como globales para acabar con las violaciones de los derechos humanos que se están produciendo y evitar aún más pérdidas.
Y este es uno de los compromisos que nos define a todas las personas que trabajamos en Médicos del Mundo: la ayuda en guerras y emergencias humanitarias.
El número de emergencias humanitarias se ha incrementado enormemente y con ello, la necesidad de una respuesta eficaz. Médicos del Mundo trabajamos sin descanso en estos y otros países reforzando la capacidad de los sistemas sanitarios, brindando atención sanitaria y apoyo psicológico a la población afectada, así como a los equipos que trabajan diariamente bajo estas circunstancias.
Conflictos armados y crisis sanitarias
Los efectos de la guerra en la salud de las personas que la sufren, tanto civiles como militares, van mucho más allá de los ataques directos. En un conflicto armado, la infraestructura sanitaria suele ser uno de los primeros sistemas en colapsar.
Hospitales destruidos al ser objeto de los bombardeos, personal médico desplazado o trabajando en condiciones inhumanas y sin material adecuado, y la enorme escasez de medicamentos y suministros sanitarios generan un colapso sanitario que impide responder adecuadamente a las necesidades de la población. Que, también, muy a menudo, sufre en estas ocasiones por la escasez de recursos básicos como agua potable o alimentos y que vive en terribles condiciones como tiendas de campaña sin ni siquiera un techo para guarecerse.
Este deterioro es lo que da paso a una crisis humanitaria grave, donde enfermedades prevenibles como el cólera, la desnutrición o las infecciones respiratorias se vuelven mortales. Además, la atención es salud mental es inexistente o insuficiente en lugares en los que los niveles de trauma, ansiedad y depresión entre la población civil son devastadores.
En este contexto, el acceso a la atención médica se convierte en un privilegio, y no en un derecho, que es lo que debería ser.
Esta estrecha relación entre guerra y salud no solo es directa, sino también estructural: los conflictos armados destruyen décadas de progreso sanitario y dejan huellas irreparables en forma de pérdidas humanas que persisten durante generaciones.
El impacto en la población civil
Los conflictos armados tienen terribles consecuencias para la población civil, ya que no solo sufren el miedo de perder su casa o de sufrir un bombardeo, sino que dejan de tener acceso a servicios esenciales como la salud. Y, en países en los que la atención médica ya era un servicio muy limitado, esto se agrava aún más.
De esta forma, las consecuencias que se suelen dar según nuestra experiencia como Médicos del Mundo en terreno a lo largo de estos últimos 30 años de actividad son:
💔 El colapso de los sistemas sanitarios y educativos
💔 El brote de enfermedades o epidemias
💔 La inseguridad alimentaria
💔 La desnutrición
💔 El aumento de la violencia, sobre todo la violencia de género
La salud civil en guerra, en casi cualquier lugar del mundo, pero, sobre todo, en los países más vulnerables, es lo que se deteriora más rápidamente, y afecta en mayor medida a mujeres, niños y niñas y personas mayores, entre otros grupos.
Según Jaione Eugui, técnica de proyectos y responsable de comunicación de Médicos del Mundo en Navarra, preocupa especialmente el impacto humanitario que estas crisis humanitarias tienen en la salud de quienes permanecen en las zonas de conflicto, donde los recursos escasean y el acceso a atención médica es extremadamente limitado.
Según datos de Naciones Unidas, más de 122,6 millones de personas desplazadas en la actualidad, especialmente a causa de conflictos, se ven forzadas a huir de sus hogares; muchas de ellas lo hacen en zonas donde las infraestructuras y sistemas sanitarios ya están colapsados. Además, en 2025 más de 305 millones de personas requerirán asistencia humanitaria urgente.
Sin embargo, las consecuencias de las guerras también se pueden ver en servicios esenciales como la educación: más de 250 millones de niños y niñas que no pueden acceder por falta de profesorado o colegios bombardeos, lo que aumenta su riesgo de exclusión y pobreza.
Y, también, en la salud mental. En Ucrania, por ejemplo, tras estos años de guerra, el Ministerio de Salud ha estimado que 15 millones de personas necesitan apoyo psicológico y, al menos, cuatro millones requerirán tratamiento médico especializado por problemas de salud mental. Esto es un claro reflejo del impacto que los conflictos tienen en la vida diaria y el bienestar de la población.
En resumen, fortalecer los sistemas de salud y la educación es esencial para evitar el deterioro de las poblaciones afectadas por la violencia y la escasez que causan los conflictos armados. En este contexto, proteger a las personas desplazadas y prevenir problemas de salud y situaciones de exclusión, violencia o pobreza debería ser la principal prioridad de sus gobiernos. Y esto es lo que reivindicamos desde Médicos del Mundo, además de ser el centro de nuestro trabajo.
Médicos del Mundo en zonas de conflicto
Desde hace más de 30 años, Médicos del Mundo estamos prestando atención médica en conflictos como el de Gaza o Siria, tanto la atención urgente que requieren los momentos críticos de la emergencia como a medio y largo plazo, siempre que contemos con recursos para incidir en las políticas locales y realizar cambios. Nuestro objetivo siempre es proteger la salud de todas las personas, sobre todo de las más vulnerables.
Y, entre otras actividades, proporcionamos:
- Ayuda humanitaria urgente, atención primaria y de salud mental, tanto en nuestras clínicas móviles como en hospitales y centros de salud, para apoyar y reforzar los sistemas de salud locales.
- Medicamentos, suministros médicos y otros equipos y materiales necesarios para garantizar la atención médica esencial a las personas que lo necesiten.
- Respuesta a epidemias, enfermedades o casos de malnutrición entre las personas más vulnerables, sobre todo niños, niñas y personas mayores.
- Protección en los casos de violencia, sobre todo de género, para estar al lado de aquellas personas más vulnerables.
© Petro Checkal
Atención médica en la guerra de Ucrania por parte de una profesional sanitaria de Médicos del Mundo
Debido a mi difícil situación financiera no podía permitirme los medicamentos necesarios. El doctor de Médicos del Mundo me proporciona medicamentos y me hace los exámenes necesarios. Me siento muy agradecida.
Tengo que cuidarme porque si estoy enfadada se lo contagio a mi familia. Y he aprendido que debo compartir mis experiencias porque mi hijo pequeño puede percibirlo todo.
Paciente de un centro médico de la provincia de Hasaka (Siria) apoyado por Médicos del Mundo
Tu ayuda salva vidas en medio del conflicto
Una intervención rápida y eficaz ante una crisis humanitaria por un conflicto armado es esencial para proporcionar ayuda médica urgente y adaptada al contexto y las necesidades de la población afectada.
Actualmente, miles de vidas dependen de nuestra ayuda en zonas donde la salud está en conflicto: no solo para suministrar recursos básicos como agua potable, alimentos o medicamentos, sino para reforzar los sistemas locales de salud y permitir que las mujeres embarazas sigan dando a luz, que las personas que requieran tratamiento sigan siendo tratadas o que las personas heridas o que necesiten una operación sean curadas.
Donar en emergencias como la de Gaza o la de Ucrania nos permite proporcionar la ayuda urgente que necesitan los niños y las niñas con desnutrición o personas que sufren enfermedades surgidas de brotes o epidemias.
Trabajamos desde hace más de 30 años en crisis humanitarias y os podemos asegurar que, en una guerra, cada minuto y cada donación cuentan.