Para Maqaboul, trabajar no significa solamente tener un empleo. Significa poder elegir. Elegir qué hacer con su vida, tener sus propios ingresos, contribuir a su familia y demostrar a sus hijas que ser madre y cuidar de una familia no significa renunciar a los propios sueños.
Ella es ingeniera, trabaja como directora de la organización Al Salam for Hope en Kobane y, al mismo tiempo, cuida de su familia como muchas mujeres al rededor del mundo. No siempre es fácil. Hay días en los que el cansancio pesa y siente que las responsabilidades son demasiadas. En esos momentos, son sus hijas quienes la animan a seguir.
«Mamá, eres fuerte. Puedes hacerlo.» Le dicen.
Ellas son su principal fuente de fuerza. Pero también son su razón para continuar construyendo el tipo de futuro que quiere para ellas. Un futuro en el que puedan estudiar, trabajar, decidir y tener sus propias opciones.
Porque Maqaboul sabe que muchas mujeres de su comunidad viven bajo una presión constante. Cuidar de la familia, afrontar dificultades económicas, ocuparse de los hijos y, muchas veces, hacerlo sin espacios donde poder hablar de lo que sienten. Esa carga puede llegar a ser insoportable.
Habla del estrés y de las consecuencias que puede tener cuando las mujeres no encuentran apoyo, recursos ni un lugar donde sentirse escuchadas. En su comunidad, incluso se han producido casos de suicidio. Para ella, hablar de salud mental y crear espacios de apoyo no es algo secundario, es una necesidad.
Por eso, cuando trabaja con otras mujeres, no quiere decirles cómo tienen que vivir. Quiere que tengan opciones. Que puedan acceder a información. Que sepan dónde buscar ayuda. Que puedan hablar de lo que les preocupa. Que tengan herramientas para afrontar las dificultades. Y, cuando sea posible, que puedan conseguir sus propios ingresos.
Porque para Maqaboul, la independencia económica puede cambiar mucho más que la situación de una familia. Puede cambiar la forma en que una mujer se ve a sí misma y las decisiones que puede tomar sobre su propia vida.
Ella quiere que sus hijas la recuerden como una mujer que trabajó por sus sueños sin dejar de estar para su familia.
Y quiere que otras mujeres puedan hacer lo mismo. No porque sus vidas tengan que parecerse a la suya, sino porque tengan la posibilidad de elegir cómo quieren que sean.
Las mujeres mantienen la esperanza también cuando consiguen algo tan básico y tan importante como tener opciones.