© Ahmed Zein - Médicos del Mundo
Medio siglo después del éxodo saharaui, más de 170.000 personas siguen viviendo en los campamentos de población refugiada de Tinduf, en uno de los entornos más extremos del planeta. Allí, la población ha construido y mantiene un sistema público de salud que afronta enormes dificultades: falta de medicamentos, recursos limitados, escasez de personal sanitario e infraestructuras insuficientes.
En este contexto, Médicos del Mundo trabaja desde hace seis años, con el apoyo de la ayuda humanitaria europea, para reforzar el acceso a medicamentos esenciales y contribuir a que este sistema sanitario pueda responder a las necesidades de la población. Estas imágenes muestran parte de ese trabajo y, también, las condiciones en las que se desarrolla la atención sanitaria en el exilio.
En los campamentos de refugiados saharauis, las personas pueden contar con una receta médica, pero el tratamiento depende de la disponibilidad o no del medicamento. Tener medicamentos no puede ser una cuestión de suerte. Por eso, trabajamos con la ayuda humanitaria europea para que las personas refugiadas saharauis tengan un acceso real a medicamentos.
50 años después del éxodo saharaui, decenas de miles de personas siguen esperando una solución política que termine con su refugio en uno de los lugares más inhóspitos del planeta: los campamentos de personas refugiadas de Tinduf. Aquí más de 170.000 personas sobreviven con el esfuerzo de la ayuda humanitaria internacional y de su resiliencia en el exilio.
Esta es Alia Mohamed Mami, farmacéutica saharaui. Alia explica que este verano se ha hecho especialmente insoportable el calor -que alcanza los 50 grados-, y que no tienen la infraestructura necesaria (aire acondicionado, frigoríficos, etc) para mantener los medicamentos en las mejores condiciones.
El acceso a medicamentos esenciales continúa siendo un reto. Médicos del Mundo trabaja desde hace 6 años con el apoyo financiero de la ayuda humanitaria europea para que las personas refugiadas saharauis puedan disponer de un medicamento cuando lo necesiten.
El reto, junto a la ayuda humanitaria europea, es tener una infraestructura fuerte y sostenible de medicamentos, que pueda abastecer a la población refugiada saharaui y acompañarla sobre todo en enfermedades crónicas como la diabetes.
La población refugiada saharaui ha logrado levantar un sistema público de salud en el exilio, pero cuenta actualmente con grandes retos de recursos, de personal cualificado y de infraestructura. De media, un médico puede ganar 50 euros al mes, un salario que no alcanza para pagar una única compra en el mercado.
Las condiciones de vida en los campamentos, el aislamiento y las limitaciones de recursos dificultan garantizar servicios sanitarios suficientes, accesibles y de calidad. El trabajo de Médicos del Mundo se orienta precisamente a reforzar los seis pilares del sistema: prestación de servicios, personal sanitario, información sanitaria, medicamentos esenciales, financiación y gobernanza.
Las condiciones de vida tienen un impacto directo sobre la salud. Médicos del Mundo señala la persistencia de la inseguridad alimentaria, la escasez de alimentos frescos y variados y el acceso limitado al agua. El 10,7 % de los menores de cinco años sufren de desnutrición aguda, el 28,8 % retraso del crecimiento y el 54,2 % anemia.