Migrar nunca es fácil. Pero cuando eres mujer y además enfermas en el camino, la realidad se vuelve todavía más dura. Para la mujer migrante, cuidar de su salud no es una prioridad cuando lo primero por lo que tienen que luchar es su supervivencia. A la dificultad de dejar atrás su país se le suma una doble discriminación: por su género y por su condición migratoria.
Durante el trayecto y también al llegar a los países de destino, la salud de la mujer migrante queda en un segundo plano. Sistemas de salud que no aseguran una atención médica digna para todas las personas, el miedo constante a ser identificadas o deportadas y la falta de información hacen que muchas queden fuera de la atención médica básica. El resultado es una gran invisibilización que tiene consecuencias graves para su salud, tanto física como mental.
Esta exclusión sanitaria es una de las barreras más duras que enfrentan las mujeres migrantes. Muchas evitan acudir a centros de salud por temor, por desconocimiento de sus derechos o por trabas administrativas que les cierran la puerta a la sanidad pública. A todo esto se suman otras desigualdades: no dominar el idioma, venir de otro país o vivir en una situación económica precaria. Todo ello impacta directamente en su bienestar y calidad de vida.
Hablar de la salud de la mujer migrante es hablar de derechos humanos y de dignidad. Es reconocer que detrás de cada proceso migratorio hay historias de resiliencia pero también de dolor, violencia y enfermedad. Desde Médicos del Mundo trabajamos para visibilizar la realidad de estas mujeres y garantizar que ninguna de ellas quede atrás por el simple hecho de migrar.
Ser mujer migrante: entre la exclusión y la invisibilidad
El proceso migratorio de muchas mujeres está lleno de riesgos que casi nunca se ven. Viajan expuestas a violencias, explotación laboral y sexual y a una inseguridad jurídica que limita su acceso a servicios de salud y otros recursos básicos.
Entre las principales barreras que enfrentan destacan:
- Situaciones de violencia física, psicológica y sexual.
- Embarazos sin atención médica ni seguimiento prenatal.
- Miedo a acudir a los centros de salud por su situación administrativa.
- Racismo institucional y discriminación múltiple.
- Falta de información sobre sus derechos.
Esta exclusión sanitaria no afecta únicamente al bienestar inmediato, ya que perpetúa ciclos de pobreza, vulnerabilidad y desigualdad que impactan también en la vida de sus hijas e hijos, haciendo que sus necesidades sigan siendo invisibles para los sistemas de protección.
La invisibilidad de la mujer migrante no solo es una consecuencia de su situación administrativa, también lo es de las estructuras sociales que normalizan su exclusión. Reconocerlo como sociedad es un paso imprescindible para ofrecer respuestas que pongan en el centro sus necesidades y su derecho a una vida digna.
Los riesgos para la salud de la mujer migrante
La falta de acceso a los servicios sanitarios necesarios expone a las mujeres migrantes a graves problemas de salud tanto física como mental. La salud sexual y reproductiva es una de las más afectadas, especialmente cuando no existe ninguna atención ginecológica accesible para ellas, continua y adaptada a su cultura y condiciones.
Los riesgos más frecuentes son:
- Infecciones de transmisión sexual sin diagnóstico ni tratamiento.
- Embarazos sin seguimiento y partos sin control médico con alto riesgo para la madre y para el bebé.
- Consecuencias físicas y psicológicas derivadas de la violencia sexual.
- Trastornos de salud mental frecuentes como la ansiedad o el estrés postraumático.
Muchas mujeres se ven obligadas a priorizar su supervivencia diaria. Aprenden a normalizar el dolor, el miedo y la enfermedad. Vivir con ello se convierte en parte del proceso migratorio. Esta normalización del sufrimiento tiene consecuencias graves, ya que retrasa la búsqueda de ayuda y esto puede hacer que problemas de salud que podrían haberse tratado a tiempo se vuelvan crónicos.
La ausencia de atención preventiva y de un seguimiento médico adecuado convierte en riesgos graves situaciones que eran evitables.
Además, la carga emocional acumulada y la falta de espacios seguros donde expresarse refuerzan el aislamiento, la soledad y el desamparo, lo que dificulta enormemente las posibilidades de reconstruir un proyecto vital.
Programas de Médicos del Mundo en apoyo a mujeres
Frente a esta realidad, desde Médicos del Mundo desarrollamos programas para mujeres migrantes que se basan en un enfoque de derechos, género y atención integral.
Trabajamos, entre otros ámbitos en:
Programas de reinserción sociolaboral para mujeres en situación de prostitución:
Acompañamos a mujeres en situación de prostitución y explotación sexual dándoles herramientas para que puedan construir alternativas de vida reales.
¿Cuáles son nuestros programas?:
- Programa 1. Acompañamiento social y psicológico para la recuperación de la salud física, psicológica y reproductiva.
- Programa 2. Recuperación y refuerzo de las capacidades sociolaborales.
- Programa 3. Acompañamiento y recuperación integral de niñas y adolescentes en centros tutelados.
Estos programas ayudan a las mujeres a recuperar su bienestar y construir un proyecto de vida digno. Desde Médicos del Mundo les ofrecemos apoyo y recursos para salir de situaciones de explotación y exclusión, y tomar decisiones sobre su futuro con seguridad y autonomía.
Inserción sociolaboral a mujeres niñas víctimas de trata y explotación sexual en MdM
Prevención y atención de las violencias de género:
En Médicos del Mundo trabajamos para que ninguna mujer quede sola frente a la violencia, la exclusión o la explotación. Desarrollamos proyectos para prevenir situaciones de violencia de género entre mujeres migrantes, en riesgo o en situación de exclusión social, incluyendo formación y asesoramiento para personas de todas las edades. Otro de nuestros proyectos es ‘Gender ABC’, una propuesta educativa destinada a prevenir las violencias desde edades tempranas y promover relaciones sanas.
La mediación como vía para la prevención de la violencia de género
Prevención de la mutilación genital femenina y atención a mujeres supervivientes:
Trabajamos para prevenir la mutilación genital femenina a la vez que apoyamos a quienes han sido víctimas de esta práctica. ¿Cómo lo hacemos? A través de talleres educativos, intervenciones sociales y atención sanitaria y psicológica, acompañamos a niñas y mujeres escuchando y priorizando sus necesidades.
También participamos en la formación de profesionales para que puedan reconocer los riesgos y actuar de forma segura.
Con nuestros programas, protegemos a mujeres y niñas así como sus derechos, para que vivan en entornos seguros y libres de violencia.
A través de nuestros proyectos ofrecemos:
- Atención humanitaria para la salud sexual y reproductiva.
- Acompañamiento legal.
- Creamos espacios seguros.
- Facilitamos el acceso a recursos especializados.
Estos programas fortalecen su autonomía y su capacidad para acceder a los sistemas de salud y necesidades básicas.
Además, trabajamos en otro punto muy importante: la sensibilización social y la denuncia de las desigualdades estructurales que impiden a las mujeres migrantes ejercer el derecho a la salud.
Dona para proteger a las mujeres más vulnerables
La salud no debería depender del lugar de origen de las personas. Con tu apoyo, una mujer migrante accede a salud, dignidad y protección. Al donar para mujeres, contribuyes directamente a garantizar la salud de las mujeres migrantes y a sostener proyectos que ofrecen atención médica, acompañamiento y espacios seguros donde reconstruir sus vidas.
Tu colaboración con Médicos del Mundo permite que podamos seguir defendiendo el acceso a la salud, protegiendo a las mujeres frente a la violencia y la exclusión, y acompañándolas en el ejercicio de sus derechos.