4 años de guerra: Ucrania ha sufrido 1.600 ataques a centros sanitarios
Se cumplen cuatro años desde que Rusia aumentó los ataques a Ucrania en febrero de 2022 y La salud sigue bajo ataque. Más de 1.600 ataques contra infraestructuras de salud —hospitales, centros de salud, ambulancias— y más de 400 profesionales sanitarios muertos lo demuestran. Atacar la salud y la ayuda humanitaria no solo es devastador para la población civil, sino que vulnera el Derecho Internacional Humanitario.
A ello se suma un invierno especialmente crítico. Los ataques continuados contra la infraestructura energética han dejado a millones de personas sin electricidad ni calefacción durante semanas, comprometiendo gravemente el funcionamiento de hospitales y centros de salud. Sin energía, resulta imposible mantener la cadena de frío para medicamentos y vacunas, garantizar pruebas diagnósticas o acceder a historiales clínicos electrónicos.
Necesidades de salud en el Este y Sur de Ucrania tras 4 años de guerra
Para comprender el alcance real de esta situación, hemos llevado a cabo una evaluación de necesidades en seis regiones clave —Dnipro, Kharkiv, Kherson, Mykolaiv, Zaporizhia y Sumy—, áreas muy afectadas por los ataques y los desplazamientos internos.
- Járkov: En zonas muy próximas al frente, no hay hospitales en funcionamiento a una distancia razonable y no existen conexiones de transporte regulares hacia ciudades grandes donde se presta la atención especializada. Por eso, muchas personas —en especial población mayor— solo ven a profesionales cuando llega una unidad móvil a su localidad. Esto significa que, si una persona necesita, por ejemplo, una ecografía, una analítica compleja o una derivación a cardiología, a menudo no puede hacer el trayecto o no hay transporte seguro para ello.
- Mykolaiv: Hay centros donde, de forma excepcional, la enfermería está cubriendo la práctica totalidad de los servicios por la ausencia de médicos. Esto mantiene las puertas abiertas, pero no es sostenible y pone en riesgo la calidad cuando se requieren decisiones clínicas complejas. La fatiga del equipo se multiplica.
- Dnipro: Los hospitales y centros de Dnipro siguen atendiendo, pero necesitan reposiciones constantes de medicamentos, instrumental, equipos y mobiliario para urgencias y actividad rutinaria. Sin ese apoyo, la cadencia de atención se resiente: faltan fármacos para crónicos, material de diagnóstico, y el mobiliario básico (camillas, lámparas, neveras clínicas) se deteriora con el uso intensivo.
- Jersón: En el sur, las distancias a los servicios son mayores y la movilidad está limitada por la inseguridad y los daños en infraestructuras. Además, los cortes de electricidad afectan a la conectividad, a los equipos de diagnóstico y a la cadena de frío (vacunas, insulinas u otros fármacos que requieren refrigeración).
- Zaporizhia: En áreas cercanas al frente, los daños en carreteras y puentes, sumados a la inseguridad, complican los desplazamientos. Aunque existan centros abiertos, muchas personas no llegan a tiempo a especialidades o pruebas. Las soluciones digitales (telemedicina) ayudan, pero dependen de electricidad y conectividad, que no siempre están garantizadas.
Acceder a la salud no debería depender de la guerra
La principal conclusión de este estudio es clara: a pesar de todo, el sistema sanitario ucraniano no ha colapsado, pero el acceso efectivo a la atención se deteriora de forma acelerada. Sobre el papel, las estructuras formales siguen existiendo: atención primaria, médicos de familia y sistemas de referencia. Sin embargo, cada vez más personas no logran llegar a los servicios que necesitan, especialmente a atención especializada y hospitalaria.
Las largas distancias, las infraestructuras dañadas, los cortes eléctricos, la escasez de personal y las restricciones de seguridad condicionan el acceso en un contexto de guerra prolongada. En zonas rurales o cercanas a la línea del frente, una consulta médica puede estar a decenas de kilómetros y el transporte no siempre es seguro ni asequible.
El incremento del precio de medicamentos, pruebas diagnósticas y transporte constituye otra barrera significativa, provocando retrasos en la búsqueda de atención e interrupciones en tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas.
Personal sanitario: su compromiso sostiene el sistema de salud
La continuidad de los servicios ha sido posible, en gran medida, gracias al compromiso del personal sanitario ucraniano. Sin embargo, esta resiliencia tiene límites. En centros de salud en zonas rurales el déficit de personal alcanza hasta un 50%. En varias regiones, una proporción significativa de médicos y médicas supera los 60 años. Los niveles de estrés, agotamiento y desgaste emocional son generalizados, y prácticamente no existen sistemas formales de apoyo psicosocial o prevención.
¿Por qué la gente en Ucrania no pide apoyo psicológico?
La investigación muestra que hoy en Ucrania muchas personas viven con un alto nivel de estrés y malestar emocional. Esto tiene que ver con cuatro años de guerra intensa, el desplazamiento forzado, la pérdida de trabajos o ingresos y la incertidumbre diaria. Aun así, muy pocas personas piden apoyo psicológico, sobre todo en las zonas más cercanas al frente.
Una de las razones es que sigue existiendo mucho estigma. A muchas personas les cuesta reconocer que necesitan ayuda, o no saben dónde acudir. Por eso, problemas como la ansiedad, el insomnio o los síntomas depresivos suelen mantenerse en silencio y no reciben atención profesional, lo que agrava el malestar con el tiempo.
El sistema sanitario ha avanzado y ya incluye la salud mental dentro de la Atención Primaria, con intervenciones breves y primeros auxilios psicológicos que ayudan a detectar y acompañar casos leves o moderados. Sin embargo, las necesidades son tan grandes que los servicios disponibles no dan abasto, especialmente en las zonas más afectadas por los combates y los ataques a infraestructuras.
Adaptarse para llegar: unidades móviles y telemedicina
Para responder a estas brechas, Médicos del Mundo trabaja desde el inicio del conflicto armado, en 2014, y ha desarrollado estrategias adaptadas al contexto de guerra, como unidades móviles que se desplazan a comunidades rurales y remotas, y servicios de telemedicina que permiten el acceso a personal médico en remoto.
En Ucrania, el trabajo de Médicos del Mundo se centra precisamente en garantizar el acceso a la atención sanitaria para las personas afectadas por la guerra, especialmente en zonas cercanas al frente y en comunidades aisladas. Además de la atención directa, la organización dona equipos y suministros médicos, rehabilita infraestructuras y forma a profesionales sanitarios y comunitarios.