Tres años de genocidio en Gaza
Tres años después del inicio de la guerra en Gaza, la población palestina afronta una crisis sanitaria sin precedentes. La destrucción del sistema sanitario, las restricciones al acceso a bienes y servicios esenciales y los desplazamientos forzados están agravando enfermedades evitables, la desnutrición y el sufrimiento físico y psicológico.
Una evaluación realizada por Médicos del Mundo en agosto de 2026 entre 388 personas atendidas en sus centros de atención primaria revela que el 83,6% de los menores de cinco años había estado enfermo en los tres meses anteriores, mientras que el 93,4% de las mujeres embarazadas o lactantes presentaba síntomas compatibles con anemia.
Una población atrapada entre la enfermedad, el hambre y el desplazamiento
La inseguridad alimentaria es estructural: el 84% de las personas entrevistadas afirma que conseguir alimentos nutritivos es difícil o muy difícil y el 97% de los hogares ha adoptado alguna estrategia negativa para hacer frente a la falta de alimentos, como reducir las comidas o vender los escasos bienes que les quedan. Además, el 97,2% de las familias se han visto forzadas a abandonar sus hogares desde octubre de 2023.
La falta de una alimentación adecuada está teniendo consecuencias directas sobre la salud. En 2026, Médicos del Mundo ha atendido por desnutrición a 458 menores y 1.533 mujeres embarazadas y lactantes.
Un sistema sanitario destruido frente a unas necesidades que no dejan de crecer tras tres años de genocidio en Gaza
A esta situación se suma la destrucción del sistema sanitario. El 42,3% de las personas entrevistadas no pudo acceder a atención sanitaria cuando la necesitó durante los tres meses anteriores, debido, entre otros factores, a la falta de transporte, la distancia, la inseguridad, el cierre de centros o la falta de medicamentos.
“No estamos ante una suma de enfermedades aisladas, sino ante la destrucción de las condiciones que hacen posible la salud. El hambre, el desplazamiento, la falta de agua y la destrucción del sistema sanitario se refuerzan entre sí y están dejando consecuencias que perdurarán mucho más allá de la emergencia”, señala Ruth Díez, presidenta de Médicos del Mundo.
La crisis tiene también un profundo impacto psicológico. Los equipos de Médicos del Mundo realizan entre 35 y 40 consultas diarias de salud mental y apoyo psicosocial. Los menores de 18 años representan aproximadamente una cuarta parte de las personas atendidas en estos servicios.
Médicos del Mundo reclama actuar sobre las causas de la crisis sanitaria
Ante esta situación, Médicos del Mundo reclama a los Estados y a la comunidad internacional:
- Garantizar un alto el fuego real, permanente y efectivo y el respeto del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, así como la protección de la población civil, las instalaciones sanitarias, el personal médico y humanitario.
- Garantizar la entrada segura, sostenida y sin trabas de ayuda humanitaria, incluidos alimentos nutritivos, medicamentos y material sanitario, y facilitar el acceso y la movilidad de pacientes y profesionales sanitarios.
- Garantizar una financiación humanitaria suficiente, previsible y flexible para mantener y recuperar los servicios esenciales de salud, nutrición, agua, saneamiento y protección.
- Apoyar una recuperación y reconstrucción integral y liderada por la población palestina, que tenga en cuenta tanto los daños materiales como las consecuencias psicológicas, sociales y comunitarias de estos tres años de violencia y desplazamiento.
- Abordar las causas estructurales de la crisis humanitaria y sanitaria mediante una solución política justa y duradera, que garantice los derechos, la dignidad y la autodeterminación del pueblo palestino y permita poner fin al ciclo de violencia, desplazamiento y vulneración de derechos.
Para Médicos del Mundo, además de responder a las necesidades sanitarias más urgentes, recuperar la salud en Gaza exige reconstruir también las condiciones que la hacen posible: el acceso a agua potable, una alimentación adecuada, una vivienda o refugio seguros, el acceso a medicamentos y servicios sanitarios, la salud mental y la protección de la población civil. Sin el respeto de los derechos humanos y del derecho internacional, y sin una solución política que permita a la población palestina vivir con dignidad y seguridad, no será posible una recuperación real y sostenible de la salud.