Informe final del proyecto de investigación acción participativa
Los hallazgos del estudio confirman que la accesibilidad de las personas migrantes al sistema sanitario – entendida como gratuidad y cobertura universal – no garantiza por sí sola la equidad real en el uso de los servicios sanitarios. La aceptabilidad emerge como un componente crítico del derecho a la salud, que exige reconocer y abordar dimensiones relacionales, simbólicas y culturales que condicionan la experiencia asistencial.
La evidencia recogida muestra que las personas migrantes enfrentan barreras invisibles, como la discriminación implícita, la falta de escucha activa y la ausencia de mecanismos seguros para expresar quejas, que erosionan la confianza institucional y generan conductas de evitación del sistema sanitario. Este fenómeno no solo vulnera principios éticos, sino que compromete la efectividad y sostenibilidad del sistema, al
incrementar riesgos de que se deteriore la relación médico-paciente (p. ej., comunicación menos efectiva, menor tono afectivo, y menor activación de la persona migrante durante la consulta), la adherencia terapéutica y la continuidad asistencial.
Desde una perspectiva interseccional, la interacción entre género, origen migrante y otros ejes de desigualdad amplifica la vulnerabilidad en el acceso y la calidad percibida de la atención. Las mujeres migrantes, por ejemplo, reportan una mayor frecuencia de experiencias discriminatorias y una mayor probabilidad de abandonar la atención sanitaria. Este patrón refuerza la necesidad de políticas que integren la diversidad como principio rector, evitando enfoques homogéneos que invisibilizan necesidades específicas.
Desde la perspectiva de los/as profesionales sociosanitarios/as, el estudio revela una tendencia clara a priorizar barreras estructurales – como requisitos administrativos, falta de recursos y procesos organizativos – frente a las dimensiones relacionales y simbólicas – trato digno, escucha activa – que las personas migrantes identifican como críticas.
Aunque existe un consenso elevado sobre la importancia de la gratuidad, la mediación intercultural y la formación técnica en dimensiones culturales, las percepciones sobre discriminación, estigma y trato digno son más heterogéneas y menos integradas en los marcos interpretativos de los/as profesionales. Esta fragmentación refleja una normalización institucional de desigualdades y una dificultad para reconocer formas de discriminación implícitas, lo que limita la capacidad del sistema para garantizar una atención verdaderamente equitativa.
Esta actividad está vinculada al proyecto “Acción salud: generación de conocimiento y buenas prácticas para la mejora de la
atención integral sociosanitaria de las personas migrantes desde un enfoque antropológico y de desigualdades en salud”
