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Salud y personas mayores: cuidar también es prevenir

19.12.2025
La salud de las personas mayores es uno de los grandes desafíos que enfrenta nuestra sociedad actualmente

© César Dezfuli / Médicos del Mundo

La salud de las personas mayores es uno de los grandes desafíos que enfrenta nuestra sociedad actualmente. Es un derecho fundamental que, como tal, debería estar siempre garantizado. Sin embargo, esto no siempre es así. En contextos vulnerables como pueden ser la pobreza o la vejez, el aislamiento social y la falta de recursos hacen que la tercera edad excluida viva una situación de desigualdad marcada por la enfermedad, la soledad y la invisibilidad.

Por todo esto, es necesario hablar de salud en la vejez, atención geriátrica, dignidad y prevención. En esta situación, cuidar también es prevenir. Garantizar una salud digna en la vejez va de la mano de acompañar, escuchar y actuar antes de que se produzca un deterioro físico y emocional irreversible. La vejez no debería conllevar abandono ni dependencia absoluta, sino una etapa de la vida donde las personas puedan mantener autonomía, bienestar y calidad de vida.

La falta de acceso a servicios de salud adecuados, la escasez de recursos económicos y la ausencia de redes de apoyo social hacen que muchas personas mayores enfrenten enfermedades crónicas sin la atención necesaria, y que su vulnerabilidad se incremente con el paso del tiempo. La soledad en la tercera edad, la pérdida de familiares o amigos y la dificultad para desplazarse a centros de atención médica agravan esta situación, haciendo aún más evidente la necesidad de estrategias de prevención y acompañamiento. Garantizar la salud de las personas mayores es una responsabilidad de toda la sociedad, que requiere compromiso, políticas públicas efectivas y estrategias de prevención que eviten que las personas mayores lleguen a situaciones de vulnerabilidad extrema.

El envejecimiento en condiciones de desigualdad

El envejecimiento desigual no ocurre por casualidad. Es la consecuencia de una vida que ha estado marcada por la precariedad laboral, la inaccesibilidad a derechos básicos o la exclusión social. Las personas mayores que atraviesan contextos de pobreza suelen llegar a esta etapa con una salud más frágil y deteriorada, dificultades económicas y redes de apoyo escasas o inexistentes.

La tercera edad excluida se enfrenta cada día a barreras y obstáculos para mantener su bienestar físico y emocional. Entre los factores que más afectan a la salud de las personas mayores se encuentran la imposibilidad de asumir gastos médicos, la falta de seguimiento sanitario y el aislamiento social. Todo esto contribuye a un deterioro progresivo que podría evitarse con la atención adecuada.

Además, el impacto emocional del envejecimiento en soledad es profundo. Es una soledad no escogida, acompañada de sentimiento de inutilidad, abandono y miedo al futuro, que afecta directamente a la salud mental y puede agravar enfermedades ya existentes.

El envejecimiento desigual no solo limita la esperanza de vida, también deteriora la calidad de los años vividos.

Enfermedades, soledad y dependencia: una realidad silenciada

La salud crónica en mayores es una de las principales causas de dependencia sanitaria. Algunas patologías, como pueden ser la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la demencia o los problemas respiratorios, requieren atención geriátrica continuada y adaptada a las necesidades de cada persona.

Sin embargo, hay muchas personas mayores que no logran acceder a esta atención. La soledad en la tercera edad (un problema cada vez más extendido) agrava esta situación, ya que vivir sin apoyo familiar o comunitario aumenta el riesgo de abandono de tratamientos, lo que deriva en el empeoramiento de síntomas y del deterioro cognitivo.

La falta de atención geriátrica adecuada tiene consecuencias visibles:

● Incremento de la dependencia sanitaria

● Empeoramiento de las enfermedades crónicas

● Riesgo alto de hospitalizaciones evitables

● Deterioro de la salud mental

● Pérdida de autonomía y autoestima

Esta realidad, que para muchos es invisible, afecta gravemente a las personas mayores en situación de exclusión. La tercera edad excluida queda fuera de los sistemas de protección y se enfrenta a una vejez marcada por la soledad y el silencio.

El trabajo de Médicos del Mundo por la salud de personas mayores

Desde Médicos del Mundo, defendemos que la salud es un derecho y no un privilegio, en todas las etapas de nuestra vida. Creemos en la salud no solo como una ausencia de enfermedad, sino como bienestar físico, emocional y social, por lo que nuestros programas están diseñados para responder a las necesidades reales de las personas mayores en situación de vulnerabilidad, combinando la salud geriátrica con el acompañamiento social y emocional. En este marco, desde Médicos del Mundo desarrollamos acciones como:

● Identificación y documentación de barreras de acceso al sistema sanitario

● Intervenciones sanitarias, sociales y psicosociales de proximidad

● Orientación y mediación con el sistema de salud

● Promoción de la salud y prevención, mediante acciones de información y sensibilización adaptadas a personas mayores

● Incidencia social y denuncia pública de las situaciones de exclusión sanitaria que afectan a la tercera edad

Gracias a estos programas de atención geriátrica, muchas personas mayores pueden mejorar su calidad de vida, recuperar autonomía y sentirse acompañadas. La atención domiciliaria, en particular, permite llegar a quienes no pueden desplazarse, asegurando una atención cercana, humana y continuada.

Dona para cuidar a quienes lo dieron todo y proteger la salud de personas mayores

Las personas mayores han construido la sociedad en la que vivimos. Ahora, muchas de ellas necesitan apoyo para vivir una vejez saludable y digna.

Colaborar con Médicos del Mundo permite sostener programas de salud geriátrica, atención domiciliaria y acompañamiento para la tercera edad excluida. Tu aportación contribuye de forma directa a mejorar la salud de las personas mayores, prevenir el deterioro y combatir la soledad.

Porque cuidar también es prevenir, y prevenir es proteger el derecho a envejecer con respeto, dignidad y salud.

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