Trabajemos por hacer efectivo el derecho universal a la salud
Derecho a la salud Venezuela

Sanar desde lo comunitario: la historia de una médica venezolana

27.02.2026
Irene es una médica venezolana que eligió quedarse para luchar contra la malaria

En las calles cálidas de La Llanada, en Cumaná (Venezuela), Irene Marrero aprendió que la medicina no siempre se ejerce entre paredes blancas ni bajo luces de emergencia. A sus 37 años, y con 13 de servicio, esta médica decidió que su lugar estaba donde la vida ocurre sin filtros: en la comunidad, con la comunidad. 

Su vocación nació temprano, con una necesidad intensa de servir y sanar. Durante su formación, en el año de servicio obligatorio en la salud pública, el destino la llevó a la emergencia del hospital de Cumaná. Allí vio el rostro más duro de la enfermedad: casos sin retorno, dolores irreversibles, familias aferradas a lo imposible. Fue en ese contraste donde su visión empezó a cambiar. Más tarde, en un pequeño consultorio comunitario de un sector vulnerable, entendió algo que transformaría su destino: la verdadera cura no siempre está en revertir lo irreversible, sino en prevenir. 

Entre calles polvorientas y conversaciones sinceras, descubrió que muchas dolencias tenían raíces profundas: hábitos, desconocimiento, carencias que sí podían cambiarse. La educación dejó de ser un complemento y se convirtió en el corazón de su trabajo. Aunque las puertas del hospital seguían abiertas, Irene eligió quedarse donde podía sembrar bienestar desde lo pequeño, juntito a la gente. 

Con el acompañamiento de Médicos del Mundo, su labor dio un giro decisivo. Junto al equipo de salud, emprendió una campaña incansable contra la malaria. Casa a casa, conversación a conversación, lograron lo impensable: erradicar la enfermedad en la localidad. No fue solo una victoria sanitaria; fue un triunfo colectivo que devolvió esperanza. 

Después llegó el fortalecimiento en nutrición. Con equipos antropométricos, suplementos y formación constante, el pequeño consultorio se transformó en un refugio de atención digna para niños y niñas menores de cinco años, adolescentes, embarazadas, lactantes y personas mayores. Cada consulta comenzó a ser una puerta hacia algo más grande: si una paciente lo necesitaba, era conectada con inmunización, ginecología o promoción de la salud. Un engranaje humano que mira más allá del diagnóstico. 

Una médica venezolana que mira a cada persona en su contexto

Hoy Irene no habla de un antes y un después como una teoría, sino como una experiencia vivida. Entendió que sanar es mirar a cada persona en su contexto: su género, su origen, su historia. Tener en cuenta las particularidades de las personas hace una atención más efectiva, más afectiva. Además, esta médica venezolana aprendió que compartir el conocimiento también transforma a uno mismo. 

 Si tuviera que resumir su trabajo en una frase, no hablaría de sacrificio ni de heroicidad. Diría, con serenidad: crecimiento y gratitud. Porque en La Llanada, Irene no solo ejerce la medicina. La cultiva, la siembra y la comparte, convencida de que el bienestar verdadero nace cuando la comunidad sana junta. 

En Venezuela, Médicos del Mundo trabaja en los estados venezolanos de Sucre, Táchira y Apure, fortaleciendo el sistema público de salud. La organización apoya servicios de atención primaria, incluyendo consultas médicas, atención en salud sexual y reproductiva, salud mental y apoyo psicosocial, dirigidos especialmente a comunidades vulnerables en zonas urbanas y rurales. Además, trabaja la nutrición y enfermedades transmisibles como la malaria. Esto es posible gracias al apoyo financiero de la ayuda humanitaria de la UE.