Por qué no hablar de sexo con las personas jóvenes aumenta riesgos de ITS, violencia y embarazos
Si estás leyendo esto, probablemente ya te hayas dado cuenta de que tu hijo, sobrino o nieto adolescente vive en un mundo donde la sexualidad está en todas partes: redes sociales, series, memes, o porno.
Fingir que “aún es pequeño para estas cosas” no le protege, y aunque este tipo de conversaciones cuesten abrirlas por pudor, es importante hablar sobre sexualidad y educación sexoafectiva en edades tempranas.
Según datos de FAD Juventud, la mitad de las personas jóvenes españolas dicen no haber recibido educación sexual ni en su centro educativo. ¿Por qué nos da tanta vergüenza hablar de educación sexual a los y las jóvenes?
Como padre o madre, no necesitas tener todas las respuestas, pero sí puedes ser una figura de confianza y crear un espacio seguro al que acudir sin miedo a broncas. ¿Te acuerdas de todas las dudas que tenías cuando eras adolescente sobre tu sexualidad? ¿Cómo te sentías?
La realidad es que las personas jóvenes están muy perdidas en este tema en una etapa vital tan vulnerable como es la adolescencia y la juventud.
Tu papel no es controlar su vida íntima, sino acompañarle a que la viva con seguridad, naturalidad y respeto hacia sí mismo y hacia las demás personas.
La falta de educación sexual también enferma
Muchos padres creen que, si hablan de sexo, “les dan ideas” o “van a querer experimentar” o “mi hijo es demasiado infantil todavía como para que esté interesado en esto”: ¿Te suena haber tenido esa conversación entre padres o madres?
Por no hablar…otros (entre ellos el móvil o el porno) pueden ser la referencia de educación sexual de tu hijo o hija. Y si piensas que tu hijo no, 7 de cada 10 adolescentes, consumen pornografía de forma regular en España,
En realidad, los jóvenes y adolescentes ya tienen “ideas”, sensaciones o percepciones, pero sobre todo mucha curiosidad. Muchas veces están llenas de mitos, de estereotipos, de información confusa y muchas veces errónea. En una etapa tan vulnerable, donde las hormonas, la necesidad de pertenencia a su “tribu”, es normal que todos nos sintamos una mezcla de vértigo, excitación e incertidumbre, todo a la hora de encajar con sus iguales.
Lo que sí reduce riesgos no es el tabú, sino la información clara y un espacio seguro para poder hablar.
Y es que cuando un adolescente no tiene educación sexual adecuada, aumentan las probabilidades de que:
- No sepa cómo protegerse frente a infecciones de transmisión sexual (ITS) o embarazos no deseados (parecía que desde Internet habíamos superado esta fase, pero los datos dicen lo contrario).
- Confunda presión con amor y normalice situaciones de violencia o chantaje. O que tu hijo o hija las ejerza, porque “es como tiene que comportarse”.
- Viva su deseo con culpa, vergüenza o miedo, sin atreverse a pedir ayuda
Hablar de sexualidad y educación sexoafectiva no es solo hablar desde el enfoque más de “clase de ciencias naturales” como explicar los genitales o métodos anticonceptivos.
También es fundamental hablar de emociones, límites, consentimiento, placer, autoestima y respeto.
Si tú no le acompañas en esto, alguien o algo lo hará por ti, y no siempre será la mejor fuente.
¿Cuándo tengo que hablar de educación sexual con los y las adolescentes?
La educación sexoafectiva debería comenzar desde los 2-3 años, adaptando los contenidos a la madurez del niño. Se inicia como el conocimiento del cuerpo y sus partes, respeto y relaciones saludable con el objetivo de prevenir abusos hasta de cambios físicos y emocionales y prevención de riesgos cuando llega a la pubertad.
Hablar con naturalidad de este tema desde que son pequeños, facilita la conversación y fomenta ese espacio seguro.
Si no ha sido así, siempre estamos a tiempo de abrir “la conversación”.
Cómo empezar la conversación sin morir de vergüenza
No hace falta montar “la charla” solemne de película. Es más fácil si aprovechas situaciones cotidianas: una escena de una serie, un comentario en redes, una noticia. A partir de ahí, puedes abrir puerta con frases sencillas.
Algunas ideas para empezar:
- “En la serie hablan de relaciones y sexo, ¿tú qué opinas de esto que han mostrado?”
- “Oye, sé que estos temas dan corte, pero si alguna vez tienes dudas sobre anticonceptivos, porno o lo que sea, puedes hablar conmigo.”
- “En mi adolescencia estas cosas no se hablaban y me habría gustado tener más información. Me gustaría que tú no te sintieras tan solo con esto.
Lo importante es escuchar más que interrogar. Evita preguntas tipo “¿estás teniendo sexo?” y apuesta por “¿cómo vives tú todo este tema, qué dudas te generan las relaciones o el sexo?”.
Puede que la primera conversación sea muy incómoda y se cierre: es normal, a veces hay que darle tiempo para que vea que puede contar contigo.
Y si algo te sorprende, respira antes de reaccionar: tu cara y tu tono dicen mucho más que tus palabras.
Anticonceptivos y salud sexual: cómo hablar de protección sin meter miedo
Muchos padres solo hablan de sexualidad desde el miedo: “no te quedes embarazada”, “no cojas nada raro”. Es normal, en muchas ocasiones nos han educado así y es fácil caer en el mismo patrón de conducta.
Lo importante es darse cuenta y cambiar el enfoque desde el miedo hacia los cuidados.
La prevención es clave, pero si solo se habla de riesgos, tu hijo aprenderá a ocultar lo que hace en lugar de cuidarse mejor.
Algunos mensajes que ayudan:
- Explica qué son las ITS más frecuentes, cómo se contagian y cómo se detectan, sin morbo ni dramatismo.
- Habla de los métodos anticonceptivos (preservativo externo, interno, píldora, etc.) y deja claro que usarlos es una forma de responsabilidad sobre uno mismo y los demás, no de “libertinaje”.
- Recuérdale que tiene derecho a ir a su médico, matrona o centro de salud juvenil, y que la confidencialidad existe, incluso siendo menor en muchos casos.
Puedes reconocer abiertamente tus límites: “Hay cosas que yo no sé explicar tanto, pero podemos buscar información fiable juntos o preguntar a un profesional”.
Eso también es educar, mostrar que pedir ayuda está bien.
Tu papel como padre: acompañar, no vigilar
Es normal que te preocupe que le hagan daño, que viva experiencias para las que no está preparado o que tome decisiones peligrosas.
De nuevo el enfoque es no convertir esa preocupación en control o castigo, porque eso rompe la confianza. Y si hay un tema controvertido en las familias, este es uno de ellos.
Tu hijo o hija necesita saber que:
- Puede contar lo que le pasa sin miedo a que grites, castigues o le prohíbas todo de golpe.
- La sexualidad hay que vivirla como algo natural, es inherente al ser humano.
- Si un día “algo sale mal” (un susto de ITS, un embarazo, una relación que duele), estarás ahí para buscar soluciones, no culpables.
- Su cuerpo y su sexualidad son suyos, pero tú estás a su lado para ayudarle a cuidarlos.
No vas a encontrar el momento perfecto ni vas a tener la conversación “perfecta”, pero si mostrarle que pueden hablar de este tema contigo.
“Este tema se puede hablar aquí. Me importa que estés bien”.
“Si no sé algo, lo buscamos juntos”
Qué hace Médicos del Mundo en educación sexual para jóvenes y adolescentes
Como hemos visto, la educación sexual en jóvenes no es solo una herramienta para conocer el propio cuerpo, sino una base fundamental para construir relaciones sanas, basadas en el respeto, el consentimiento y la igualdad. También alimenta la caja de herramientas de nuestros (y sobre todo nuestras) jóvenes, ayudándoles a identificar límites, reconocer situaciones de riesgo y actuar frente a ellas con mayor seguridad.
La educación sexual se convierte en una estrategia clave en la prevención de las violencias, al empoderar a las personas jóvenes para cuestionar estereotipos, romper silencios y promover entornos más seguros donde el cuidado y la dignidad sean la norma.
Conscientes de esta realidad, en Médicos del Mundo desarrollamos tanto a nivel estatal como internacional diferentes proyectos destinados a la juventud donde utilizamos la educación sexual como estrategia para prevenir violencias.
Uno de estos proyectos es el Programa de sensibilización y toma de conciencia social crítica y transformadora para la prevención y el abordaje de las violencias sexuales que cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y que desarrollamos en 12 comunidades autónomas.
En ellos abordamos temas fundamentales como el consentimiento, el uso de redes sociales, la pornografía, la prostitución y la trata, promoviendo una mirada crítica y herramientas prácticas para que las personas jóvenes puedan identificar, cuestionar y prevenir situaciones de violencia
Otros de nuestros proyectos es Gender ABC, una propuesta educativa para prevenir la violencia machista y cuestionar los estereotipos que están detrás de las desigualdades.
También desarrollamos proyectos en Latinoamérica y África, colaborando con las diferentes comunidades para acercar la salud sexual a las personas jóvenes.
En Latinoamérica por ejemplo, ayudamos a jóvenes bolivianos de zonas rurales a evitar embarazos prematuros: en 2024 bajamos un 13% ese número en la provincia Velasco, enseñándoles a pedir servicios de salud sexual cercanos e inclusivos.
Proyectos como «Adolescentes que transforman» llegan directo a 3.355 chicas y chicos en tres pueblos, para que tomen decisiones sobre su cuerpo sin depender de nadie más.
En El Salvador, evitamos embarazos en 14 distritos certificando 36 centros de salud aptos para jóvenes. Lo que hacemos es dar información